Misión en Sudáfrica: Una inolvidable mejora continua

Cuando recibí la noticia de que mi próxima misión sería en Sudáfrica, me quedé estupefacto. Recuerdo que en aquel momento, me vinieron a la mente una avalancha de preguntas. Entre ellas, la de si mis conocimientos en Lean Manufacturing serían compatibles en un país con una cultura tan diferente. No debemos olvidar, que el Lean manufacturing, está basado en las personas y que para la consecución de resultados, es fundamental alcanzar el compromiso y la máxima implicación de los participantes en el proceso de mejora.

Culturalmente, Sudáfrica es un país complejo y cautivador al mismo tiempo. Existen más de 10 etnias diferentes, los Saras, Zulús, Twas, Twa, Afrikans… y 10 idiomas oficiales, entre los que se encuentra el inglés… menos mal, pensé!

También cabe mencionar un hecho trascendental de la historia Sudafricana: El Apartheid, un sistema de segregación racial creado por los colonos europeos a mediados del siglo XX y que no fue derogado hasta 1990 por Mandela. Durante este periodo, se cometieron grandes injusticias siempre en perjuicio de la población nativa. La gente de color debía vivir en zonas alejadas de los núcleos urbanos, tenían una educación específica y limitada e incluso para el desempeño de un mismo oficio, recibían un salario menor que el de sus compañeros caucásicos. Y a pesar de que ya hace 25 años del Apartheid, lo cierto es que es un tema que todavía resuena en la sociedad actual sudafricana.

Llegamos a Pretoria con el objetivo de poner en marcha un sistema de Mejora Continua centrado en el área de Logística: Alisamiento de la recepción y expedición de camiones, Layout y dimensionamiento del almacén a suelo, desarrollo de la logística interna a través de trenecitos e implementación del Pull system.

La empresa, estaba pasando por un mal momento y la relación con el cliente se había deteriorado en los últimos meses. Reunimos a los mandos intermedios y supervisores con el fin de presentarnos, transmitirles confianza y sobre todo, con el objetivo de plantearles nuevos retos. La gente nos seguía con atención, valoraron positivamente nuestro compromiso para conseguir revertir aquella situación.

Acotamos el alcance del área piloto y empezamos por la zona de Expediciones. Para ello, redistribuimos el área, creamos las ZPC (Zonas de preparación de carga), colocamos los tótems, nivelamos el picking mediante el uso de kanban y dimensionamos e implementamos el stock a pie de línea.

El efecto actitud hace milagros!

Aprovechábamos los días que la línea de producción estaba parada para hacer los workshops. Esto nos permitió avanzar más rápidamente, pero también nos brindó la oportunidad de trabajar codo a codo con todo el personal. La realidad es, que la gran mayoría de los operarios carecían de estudios, sin embargo tenían tantas ganas de hacer cosas nuevas que la tarea de enseñar se hacía muy agradable y productiva.

También fue muy interesante ver como nuestro nivel de participación en los talleres de mejora fue menguando con el avance del proyecto. Inicialmente nos encargábamos de la preparación del taller, ejecución y formación de todos los niveles jerárquicos y poco a poco fuimos delegando. La gente se sentía más confiada y su grado de autonomía cada vez era mayor y finalmente nos convertimos en meros expectadores.

Este fenómeno en términos de liderazgo se le conoce como empowerment, “empoderamiento”.

sudafricaHay que decir que fue clave para el avance y la sostenibilidad del proyecto, el soporte y la implicación prestada por el plant manager. Una de las herramientas fundamentales para apuntalar las mejoras que se iban consiguiendo fue el plant tour. Todos los días revisamos in situ conjuntamente con el plant manager y el responsable de cada área los puntos críticos que precisaban de una mayor atención. Evaluados estos puntos, si existían desviaciones se ponían acciones en marcha para retornar al standard y se le daba seguimiento con un indicador.

Una vez de vuelta a España, me pregunté en qué se diferenciaba este proyecto en tierras sudafricanas de los proyectos que venimos haciendo habitualmente. En nada!

El Lean manufacturing habla de las personas y de su afán por mejorar cada día. Es evidente que cada cultura, cada país tiene su identidad, sus hábitos, sus costumbres, en definitiva su propia idiosincrasia, pero a nivel micro, también todas las empresas la tienen. El quid de la cuestión es, cómo conseguir la implicación, el compromiso y la voluntad de mejorar partiendo de la base de que cada empresa, cada persona es diferente.

“Welcome to South Africa, where everything is possible”

Cuando pensaba que jamás podría suceder algo más allá y al final acababa pasando, solían decir esta frase que llevaré conmigo siempre! Así como el agradecimiento del último día. Nos invitaron al poblado chabolista donde vivían la mayor parte de los trabajadores.  Sin ninguna duda, fuimos los primeros blancos en pisar el poblado chabolista. La gente venía a hacerse fotos con nosotros aunque no nos conociera. Allí comimos “pap” que era una especie de harina de arroz que se comía haciendo bolas.

Personalmente, esta experiencia nos sirvió para darnos cuenta aún más si cabe, de la solidez del sistema Lean, de que no hay motivo para modificar el contenido del mensaje, sino que lo importante es saber adaptar el lenguaje, la forma de comunicar, el estilo de management a las particularidades de cada empresa.

Fuente:

excellencemanagement

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