Ello, Nosotros y Yo

Al igual que todos los objetos tienen un alto, ancho y profundidad, todas las empresas tienen tres dimensiones compuestas por lo estructural (referido al trabajo y la empresa en sí), lo grupal (que serían las relaciones entre sus componentes) y lo individual que obviamente atañe a nuestro yo.

O dicho de otro modo, Ello, Nosotros y Yo.

En la primera, la estructural, la finalidad es que la empresa logre sus metas, de beneficios, tenga un crecimiento medido y en definitiva cumpla con su misión y visión previamente establecidas, logrando la total eficiencia para conseguir la máxima producción con el mínimo de recursos. Aquí entrarían las tareas funcionales de producción, venta, marketing, administración…

En la segunda, en el ámbito grupal del “nosotros”, la finalidad es que el equipo humano adquiera y potencie  la confianza entre sus miembros, la solidaridad necesaria para compartir tareas, el respeto adecuado entre sus componentes y en definitiva que haya un alto grado de aceptación, apoyo, reconocimiento y cooperación. De ese modo será efectiva la comunicación, negociación y coordinación entre el equipo.

Por último, en la tercera dimensión del “yo” uno necesita dar sentido a lo que hace, tener un bienestar personal y una realización de sus capacidades provocando la transcendencia y realización de los que para ella trabajan, con el objetivo de poder recuperarse cuanto antes de los malestares que el propio trabajo generará y poder entusiasmarse ante nuevas oportunidades. La falta de felicidad laboral conllevará una ausencia de compromiso. Trabajar en los pensamientos, sentimientos y actitudes de los miembros de la empresa es lo que generará el entusiasmo, la pasión, el optimismo y la fe con la que desarrollen su tarea diaria, elevando así el nivel de entrega requerido.

En el corto plazo, simplemente con la primera dimensión la empresa puede funcionar. A largo plazo la solidez de las tres tienen que perdurar y operar de forma coordinada.

Normalmente, la parte visible de la empresa, lo que podemos ver con claridad, sus resultados, o dicho de otra forma el efecto, es lo primero que atrae nuestra atención, pero también es lo que nos impide ver lo que permanece oculto, o la causa de lo que lo motiva. Pero muy pocas empresas caen por la falta de cumplimiento de sus trabajadores, la parte visible. Más bien por la ausencia de compromiso de los mismos, la parte invisible. El Titanic chocó con la parte invisible del iceberg,  al igual que las empresas se desmoronan por la misma zona.

El problema radica en obsesionarse en el tener, los resultados, para olvidarnos del hacer, los procesos del equipo, ignorando a aquellos que lo hacen posible, el ser individual de cada uno de sus componentes humanos que logran poner en marcha las capacidades necesarias para conseguir  el adecuado funcionamiento de la empresa.

Cuando la propiedad de una empresa se centra solo en la primera dimensión olvidando que es tridimensional y obviando la importancia del “nosotros” y del “yo”, en definitiva descuidando la dimensión humana de la empresa, ignoran  que más importante que administrar aspectos sin sentido ni vida propia el éxito de una empresa depende de liderar a seres repletos de consciencia que son lo que en verdad pueden modificar el resultado financiero de la misma.

Para lograr el resultado adecuado, la empresa debe conseguir hacer el tipo de personas capaz de generar la conducta precisa para lograrlo.

En una conocida película escuché una frase que se me quedó grabada para siempre: “una empresa es más que comprar por uno y vender por dos. Está en juego no sólo una cuestión económica, sino sobre todo un proyecto de vida: el deseo de plasmar en una obra concreta, en este caso una empresa, las propias aspiraciones de tu vida”.

Para lograr el máximo potencial de una empresa es necesario concentrarse en la cultura y educación de sus miembros. Y el factor determinante es el liderazgo que deben ejercer los directivos de la misma.

La manera más eficiente de mejorar una organización es potenciar el liderazgo consciente de sus responsables.

 La mejor manera de hacer, es ser. 

Fuente: http://www.josepomares.es/

excellencemanagement

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