La Filosofía del Dr. Deming

Hoy le toca el turno al Doctor Edwards Deming, difusor del concepto de Calidad Total. Tuvo una influencia enorme en el desarrollo de la industria japonesa post Segunda Guerra Mundial y sólo en los últimos años de su vida consiguió el reconocimiento que se merecía en su país de origen, Estados Unidos.

Dr. W. Edwards Deming
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La idea que subyace bajo el modelo de “fabricación esbelta”, conocido como Lean Manufacturing, consiste básicamente en eliminar aquellos pasos y procesos innecesarios en la producción. El control de calidad, que analiza cómo se fabrican los productos de una manera eficiente y adecuada, representa uno de los distintivos claves de un sistema Lean sólido.

Uno de los nombres más relevantes asociados al concepto de los principios de Lean Manufacturing fue W. Edwards Deming de Wyoming. Nació en 1900 en Iowa, pero su familia se trasladó a Wyoming donde el joven Deming creció con muy escasos recursos… vivía literalmente en una choza cubierta con papel de alquitrán.

Sin embargo, este joven no dejó que su vida se consumiera bajo tales circunstancias económicas y asistió a la universidad de Wyoming mientras trabajaba como conserje para pagarse los estudios. Realizó un máster en Física y Matemáticas en la Universidad de Colorado y, finalmente, en la Universidad de Yale, Deming culminó sus años universitarios con un Doctorado en Física.

Aunque el Dr. Deming había comenzado su carrera como ingeniero eléctrico, su trabajo en física matemática ha sido lo que sirvió para elaborar el censo en los Estados Unidos.

La Filosofía del Dr. Deming:

No pasó mucho tiempo hasta que el Dr. Deming tuvo un momento de inspiración y correlacionó la idea de que las estadísticas y los principios existentes en Lean Manufacturing podrían funcionar juntos. Sus conceptos se convirtieron en la premisa de que los altos directivos de las empresas eran los que tenían que solucionar los defectos en la fabricación usando las estadísticas para mejorar su funcionamiento.

Deming no tuvo problema alguno al señalar a los directivos de las compañías como responsables, o problema, al tener mayor o menor éxito. Fue él quien determinó que las compañías que fracasaban eran aquellas cuyos ejecutivos no habían diseñado planes de fabricación que tuvieran como objetivo la extrema calidad de sus productos finales.

Solía hacer la misma pregunta a los directivos: “¿Culpa a los competidores de su fracaso?” Esa manera tan directa de expresarse hizo que los altos cargos reconocieran que ellos mismos eran la causa del problema, y se dieran cuenta de que la manera en que fabricaban sus productos y su implicación en el proceso garantizaba el control de calidad de los productos fabricados.

Este concepto revolucionario del Dr. Deming se volvió imprescindible para una nación que había perdido una guerra, el orgullo y un lugar en el mercado mundial en 1945.

Japón necesitaba al Dr. W. Edwards Deming:

Cuando terminaron las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, Japón se enfrentaba a la necesidad imperiosa de reconstruir su país. Habían sido los japoneses los que tuvieron que afrontar el estrago económico que la guerra había causado, y los habitantes de esta isla se encontraban sin hogar, comida y sin estabilidad. La agricultura había sido devastada por lo que existía una escasez de alimentos, abocando así a los japoneses a la miseria. Por su parte, la industria se había visto seriamente afectada e incluso se desconocía cuál era la población actual de Japón.

En 1946, el Comando Supremo de las Potencias Aliadas solicitó su ayuda para colaborar con los estadísticos y solucionar el problema de la vivienda y alimentación. Su trabajo consistía en ayudar a la elaboración de un censo nacional que vería la luz en 1951.

Durante su estancia en Japón, Deming comenzó a mostrar cierto afecto hacia su gente, lo cual estaba en contradicción con el hecho de que las fuerzas ocupacionales querían que no se olvidara de que los japoneses eran los derrotados. Esta afinidad por los hijos del Sol Naciente empezó a manifestarse al querer ayudarlos con su industria.

En 1948, el Dr. Deming volvió a Japón para realizar nuevos estudios bajo la autoridad de las fuerzas de ocupación militar. Fueron estas visitas continuadas las que hicieron crecer en el Dr. Deming un afecto por el pueblo japonés y desarrollaron un profundo respeto por la determinación de esta gente.

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El Dr. Deming conoció entonces a Kenichi Koyanagi, uno de los miembros fundadores de la Unión Japonesa de Científicos e Ingenieros (JUSE) y, a raíz de ahí, empezó a visitar varias empresas de fabricación del país nipón para enseñarles la metodología estadística y cómo mejorar sus procesos.

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Para 1950, los empresarios japoneses solicitaban de forma continuada la presencia de este espigado experto empresarial para que les ayudara a reavivar su industria. Querían que el Dr. Deming usara su experiencia para formar a los ejecutivos de las compañías en las estrategias de control de calidad y en cómo esto afectaba a la fabricación de productos mejores.

Hasta entonces Japón no se había caracterizado por la fabricación de unos productos de calidad, pero el replanteamiento de estrategias como el control de gastos y la eliminación de pasos innecesarios hizo que su fabricación mejorara y que pronto notara un crecimiento patente en el escenario económico mundial.

Cuando W. Edwards Deming comenzó a interactuar con las empresas más importantes, como Toyota, se negó a aceptar la idea de que solo bastara con la inspección de los productos durante el proceso de fabricación. Se lo comunicó a los directivos e insistió en la idea de que la diferencia la marcaba un uso correcto de las herramientas adecuadas y los mejores materiales disponibles. Asimismo, Deming les recordó que sus trabajadores también marcaban esta diferencia y que el centro de atención debía ser el cliente.

El problema radicaba en que compañías como Toyota estaban acostumbradas a revisar solo el producto final, y no participaban en el proceso.

Los empresarios japoneses se sintieron cautivados gracias a las enseñanzas de Deming y al respeto que mostraba por su gente. Era un caucásico que miraba más allá de los prejuicios de la guerra y los respetaba honestamente y valoraba su capacidad. Deming fue conocido por su frase: “les dije [a los empresarios japoneses] que su calidad podría ser la mejor del mundo, en vez de la peor. Fui el único hombre en Japón que creía que la industria japonesa podía conseguirlo”.

El trabajo de Deming con las matemáticas estadísticas y con la insistencia de que los líderes empresariales debían involucrarse en el control de calidad de la fabricación de sus compañías, consiguió que Japón se situara a la cabeza del mercado mundial. De hecho, Deming había dicho que eso ocurriría cinco años después de su implicación, pero “superaron mi predicción. Había dicho que necesitarían cinco años, y solo fueron cuatro”. Esta frase demuestra con creces la confianza que tenía Deming en el pueblo japonés.

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Los principios inculcados por Deming a los ejecutivos de la industria nipona cambiaron su concepto de fabricación. Los costes de mano de obra y materiales empezaron a disminuir cuando entendieron que la fabricación se tenía que hacer bien desde el principio, y Deming lo demostró claramente con sus análisis estadísticos.

El trabajo de Deming sigue siendo un distintivo, no solo en las escuelas de negocios de occidente, sino en el sistema educativo japonés actual. Se le conoce como el arquitecto del crecimiento de la industria japonesa de la posguerra. Su influencia causó efecto en Japón y consiguió que otros países asiáticos fueran testigos de lo que estaba ocurriendo en esa pequeña nación.

El trabajo de este práctico maestro de las estadísticas y el control de calidad hizo que se ganara el respeto de la industria y de la comunidad de ingenieros japoneses. En 1951, JUSE creó el Premio Deming, un reconocimiento anual a aquellos que demuestran su excelencia en la fabricación de productos. En 1960, el Emperador Hirohito le otorgó la Medalla de Segundo Orden del Tesoro Sagrado.

Durante años, el Dr. Deming siguió alentando y dando conferencias sobre las prácticas de fabricación que comparten muchos aspectos de la filosofía Lean, pero lo que más destaca en la actualidad es su trabajo en Japón y el respeto que mostró a su gente. Desgraciadamente, el doctor que impactó a una cultura, industrialmente hablando, falleció en 1993.

Shoichiro Toyoda, Presidente Honorario y director de Toyota dijo una vez del Dr. Edwards Deming: “No hay un solo día en el que no piense en lo que el Dr. Deming significó para nosotros. Deming ha sido un punto de inflexión en nuestro mundo empresarial”. Todo un testimonio para un caballero que miraba más allá del producto y veía su corazón, el pueblo que elaboraba el producto.

Para conocer más acerca del Dr. Edwards Deming:

Deming the man (Youtube)

W. Edwards Deming: The 14 points (Youtube)

Fuente: http://www.trilogiq.es/

excellencemanagement

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