Tiempos modernos: El OOE, más allá del OEE

¿Qué es eso del OOE?

Lo primero que a uno le viene a la mente es el final de los cánticos con que los hinchas animan a su equipo favorito. Se oyen en mitad de un partido, “A por ellos, ooe…” y tras alcanzar la gloria con la victoria en un campeonato, “Campeones, campeones, ooe, ooe, ooe”. No, no puede ser. Ooe es ahí una muletilla sin significado con la que poder completar una frase musical.

Los conversos a la filosofía Lean piensan que se trata de una errata de alguien que ha querido escribir OEE, las iniciales de Overall Equipment Effectiveness, indicador con el que se mide la eficiencia general de una línea de producción. Ooe tampoco es un desliz, para desconsuelo de quienes lo pensaban.

Si no es nada de eso, ¿qué es entonces ooe?

OOE son las iniciales de Overall Operation Effectiveness, indicador novedoso con el que medir la ganancia global de eficiencia de toda una operación.

Es la herramienta ideal para la gestión integral de la productividad.

Mide la gestión operativa real del todo y sus partes, algo que no se ha determinado hasta ahora.

Pone de relieve por dónde se pierde la eficiencia ganada en un área de la operación.

Evita los estudios de tiempos. No se suelen hacer por el plazo y el coste de obtener resultados.

Es el termómetro de la mejora continua del proceso productivo.

Es una herramienta de gestión sencilla, barata y muy útil para los responsables de producción de cualquier nivel.

Está probada en operaciones logísticas. Así mismo, es aplicable a la fabricación y a los servicios.

En un proceso en el que se producen exclusivamente cantidades variables de un determinado producto, OEE y OOE coinciden en el fondo; los conceptos que hay detrás de ellos son los mismos y el cálculo de ambos resulta muy sencillo. Calcular el OEE se complica algo más si en el proceso se elaboran cantidades variables de dos productos similares, sometidos a las mismas actividades. Y se vuelve más dificultoso cuando hay que someter varios productos a las mismas actividades, en orden y cantidades aleatorias. Obtener el OEE ya precisa de una infraestructura de medida, compuesta por dispositivos conectados a un ordenador encargado de proporcionar el número buscado.

Uno puede imaginarse que es posible conocer el OEE en un proceso en el que el resultado no es un producto, sino varios que aparecen simultáneamente al final, como ocurre con la obtención del queso fresco. No se atisba cómo hay que proceder para saberlo, pero se tiene fe en que es posible.

Algo parecido puede suceder si se desea conocer el OEE conjunto de dos procesos, de uno de los cuales salen huevos de distintos calibres y, de otro, castañas de varios tamaños. Sobra decir el tiempo, el esfuerzo y el coste que habría que desembolsar para saber el OEE de una fábrica en la que, además, están presentes la administración, los recursos humanos, el aparato comercial, la logística, y alguno que otro más.

¿Alguien se imagina cómo conocer el OEE en el mundo de los servicios? Si las situaciones anteriores se pueden dar en entornos fabriles, en la operativa logística se mezclan todas ellas cada día, a capricho de los clientes. No hay dos productos terminados idénticos y, para colmo, aparecen simultáneamente al final del mismo proceso. A primera vista, solo a los locos se les ocurriría intentar saberlo.

Calcular el OEE en estas situaciones se antoja harto complicado, por no decir imposible. De los tres factores que lo componen, disponibilidad, rendimiento y calidad, solo la disponibilidad se puede agregar con facilidad; los otros presentan dificultades en cuanto se trata de sumar unidades diferentes. Es de suponer que intentar saber el OEE en estas circunstancias requiere un esfuerzo que no merece la pena abordar por el coste, la demora en la obtención de resultados y la poca utilidad para gestionar la realidad presente.

El OOE resuelve estos problemas de una manera sencilla, pero muy diferente a lo que se está acostumbrado a ver. Es una consecuencia inmediata de la aplicación de la medida de la ganancia real de eficiencia de un proceso del que se obtienen varios productos simultáneamente, en cantidades sin relación entre si, continuamente cambiantes. El cálculo tiene en cuenta el rendimiento, la calidad y el sinfín de incidencias que se dan cada día, pero no la disponibilidad.

Se pueden establecer cuantos niveles de agregación se deseen. Los valores hallados en las agregaciones parciales siguen sin contener el efecto de la disponibilidad, el cual se incorpora al final de todas ellas. El OOE es el valor resultante tras la última agregación. Su implantación se puede hacer en una simple hoja de cálculo. La tabla que sigue es un botón de muestra en un almacén. También se puede aplicar a la distribución física y a tareas administrativas.

ooe

Está llamando a su puerta para disfrutar de sus beneficios.

Fuente: Loypro.

C. Marco

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