Mi amigo Alberto

Siempre me ha gustado más el término “comunidad” que “equipo”. Comunidad es un conjunto de personas que tienen los mismos intereses y valores mientras que equipo hace referencia a un conjunto de personas organizadas para realizar una misma tarea o trabajo.

Nótese la diferencia. En la primera hay algo (intereses y valores en común) que transciende sobre la segunda. Como si tuviera alma mientras que el equipo simplemente adquiere músculo.

Mi amigo Alberto y yo pertenecemos a la misma “comunidad” que no “equipo” de fútbol. Siempre queremos que nuestro club gane, pero no somos de nuestro club simplemente porque gane. También cuando pierde. Buscamos la “excelencia” que está en el ser (uno es o no excelente) y no sólo el éxito que está en el tener (uno tiene o no éxito). La excelencia depende de mí sólo conseguirla, el éxito conlleva factores externos que en ocasiones no puedo controlar.

Y nos ha llevado a entablar una amistad que me hizo pensar mucho en su correlación con el mundo empresarial y la intimidad que ha de producirse entre las personas que componen una empresa como comunidad, no como equipo.

Mi amigo Alberto y yo compartimos en el pensar, en la mente, TRANSPARENCIA. En las relaciones, ya sea a nivel personal o profesional, cuando se pierde la intimidad aparece la rutina, la costumbre, la monotonía. En la superficialidad hay apariencia, en la intimidad brota la presencia. Esa transparencia que hace que nuestras actuaciones sean coherentes  con lo que pensamos y sentimos. Una transparencia que también hable de nuestras limitaciones, sin miedo y con humildad para saber trabajarlas y de nuestras fortalezas en valores que al encarnarse en nosotros se conviertan en virtudes y así poder colaborar al crecimiento de la otra persona.

Mi amigo Alberto y yo compartimos en el corazón, en el sentir, TERNURA. Hacer sentir a la otra persona que estás ahí, ahora y en este momento, no de paso por su vida. Alcanzar su interior con mi ser, no simplemente con mi tener o hacer. Interesarse no con preguntas a modo inquisitorial, sino con comprensión y haciendo sentir a la otra persona que es bien escuchado.

Mi amigo Alberto y yo compartimos en la acción, en la voluntad, TIEMPO. Muchas veces confundimos la falta de tiempo con la ausencia de interés. Cuando no hay tiempo para la intimidad, el sentimiento se apaga y nace el resentimiento.

Cuando hay intimidad, tenemos tiempo de hablar de las cosas importantes, cuando no hay tiempo, acabamos siendo reporteros de los acontecimientos que pasan en nuestra vida, siempre primando la cantidad de la conversación antes que la calidad de la misma. No nos hace falta hablar mucho, pero si hablar bien

Cuando no hay intimidad con el otro, la apariencia vence a la transparencia, la frialdad a la ternura y el apuro al tiempo.

Lleve ahora la amistad de mi amigo Alberto al mundo empresarial.

Ponga transparencia para con sus colaboradores, dígales lo que espera de ellos, ayúdeles a conseguirlo y reclame su disposición a estar presente en lo que puedan necesitar.

Impregne de ternura sus sentimientos, no como un amor del sentimiento sino del comportamiento, no tiene porqué querer a todos por igual pero sí comportarse con los mismos con ética y justicia.

Y actúe con tiempo porque la mala noticia es que el tiempo vuela pero la buena es que el piloto es usted. Cuanto más tiempo dedique a pensar, más tiempo productivo  tendrá.

Y en esa comunidad siempre habrá un líder. Un líder de verdad enseña a sus discípulos a creer en ellos mismos antes que en él. Ese que te explica que no vivimos a nivel de nuestras capacidades sino de nuestras creencias y que nunca debes dejar de intentarlo. Y lo hace con su ejemplo. El ejemplo enseña más rápido y deja más huella que las palabras y consejos.

Mi amigo Alberto y yo pertenecemos a una comunidad que se llama Atleti. Y un tal Fernando hace que sigamos su ejemplo como persona. No es uno de los nuestros, es cada uno de nosotros. Como todo líder. No es la comunidad de más éxito ni lo será, pero nos ha hecho ser excelentes amigos.

Cada uno debe tener su comunidad. Eso es lo importante. Y luche porque el lugar donde trabaje también sea una comunidad. El 80% de su vida lo pasa en ella.

Fuente: http://www.josepomares.es/

C. Marco

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