La jornada intensiva mejora la productividad

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El año pasado el Congreso aprobó un informe para la Racionalización de los Horarios que recomendaba al Gobierno implementar en España el horario británico. De esta forma se buscaba acabar con los “tiempos muertos” y mejorar de una vez por todas la conciliación, una quimera casi imposible en nuestro país.

Pero, pese a las reticencias iniciales, el hecho es que, las empresas que han comenzado a aplicar este modelo de jornada productiva han comprobado sus ventajas en varias vertientes. Entre ellas:

  • Mayor productividad
  • Mayor implicación
  • Empleados más motivados.

Según un estudio de la OCU en 2014, recogido por elEconomista.es, el 56% de los trabajadores españoles se encuentra satisfecho con sus horarios laborales frente a un 44%  que no. Y un 58% está satisfecho con las facilidades que la empresa le ofrece para compaginar trabajo y vida personal.

En función de estos mismos resultados la mayoría de los encuestados desearían tener la jornada intensiva (sin pausa para comer) con una jornada que les permitiera entrar a las 08:00 y terminar antes de las 16:00 horas. Por otro lado, en cuanto a la situación actual se refiere, existe una diferencia importante en cuanto a satisfacción con el horario laboral entre el sector público(63%) y el privado (55%).  Otra variable importante para los trabajadores encuestados era que la distancia de casa al lugar de trabajo no exceda de los 25 minutos.

Y, como queda claro que la felicidad laboral es fundamental para conseguir el éxito en las organizaciones, ya son muchas las empresas que se han sumado a esta corriente. En 2007 Iberdrola fue la primera en hacerlo dentro de las empresas del IBEX 35, el resultado fue inmediato: la productividad aumentó en 500.000 horas anuales. Además, Iberdrola redujo sus índices de absentismo en un 10%, y de accidentalidad cerca de un 60%.

Así, una encuesta realizada por Alta Gestión entre los asalariados españoles confirma que nueve de cada diez preferirían trabajar en horario intensivo. Otro estudio, elaborado por la Fundación Independiente y el Centro Internacional de Trabajo y Familia, y recogido por el IESE, concluía que el horario español complica muchísimo la conciliación familiar y no solo eso, dificulta incluso coordinar horarios entre empleados y directivos de países europeos y españoles.

Lo que parece claro es que un buen horario es tan importante como un buen trabajo y España es el mejor ejemplo de que jornadas prolongadas, siguiendo la cultura del presencialismo, no equivalen a mayor productividad, al contrario: de media los españoles trabajamos 280 horas más al año que los alemanes (datos del Instituto de Estudios Económicos (IEE), que a su vez recopila estadísticas de la OCDE, sin embargo , la productividad por hora en Alemania supera los 42 euros, mientras la española se queda en 32 euros.

Además los países con más horas trabajadas al año, como Grecia, Corea o México, que superan las 2.000 horas anuales, resultan encabezar también la lista de los países menos productivos.

En general los beneficios de la jornada intensiva son:

  • 1. Aumenta la motivación de los empleados y les ayuda a optimizar el tiempo. Los empleados son más eficaces y trabajan con mayor energía. La expectativa de disponer de más tiempo al terminar la jornada les permite sentirse más felices ya que pueden disponer de más tiempo para dedicarlo a su vida personal, a su ocio o a su familia.
  • 2. Fortalece la identificación con el proyecto y con la empresa. Los empleados se identifican más con empresas que respetan su espacio. Especialmente los millenials y nuevas generaciones de empleados que son muy sensibles hacia la posibilidad de acceder a trabajos que les permitan mantener su parcela individual y creativa despierta y disponer de tiempo para ellos mismos.
  • 3. Reduce el estrés. La jornada intensiva permite un menos desgaste físico y psicológico. El estrés es una de las mayores amenazas para el rendimiento de los equipos de trabajo. Una jornada reducida permite dedicar el resto del día a actividades personales, familiares, de ocio, deportivas, etc…lo que facilita la desconexión y disminuye los conflictos a corto plazo.
  • 4. Reduce el absentismo: Está demostrado. Ya sea por mejora de la situación física o psicológica, el caso es que el absentismo se reduce hasta un 50%. Y al sentirse mejor, los empleados rinden más.
  • 5. Favorece la realización de otras actividades formativas que pueden revertir en una mayor cualificación del empleado: El tiempo extra a menudo se emplea en actividades formativas relacionadas con el desempeño, cursos de idiomas, etc, lo que supone a medio plazo, una mejor cualificación de los equipos de trabajo.

Fuente: https://www.womenalia.com/

C. Marco

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