De ida y vuelta


Hemos visto que, debido a la situación económica actual, muchos españoles se han decidido a hacer lo que no se habían planteado antes: salir del país en busca de trabajo y de mejores oportunidades. Pero, ¿es siempre una opción adecuada o posible? Algunos también vuelven.

Esta nueva tendencia a la emigración se ha producido especialmente entre los más jóvenes, muchos de ellos al acabar la carrera se dan cuenta de que va a ser muy difícil encontrar un puesto laboral en España. Es entonces cuando, tras las despedidas en los aeropuertos y con las maletas llenas, se marchan a otro país, en muchos casos un país europeo, aunque cada vez los destinos elegidos son más lejanos. En el viaje se entremezclan diferentes sensaciones, tanto miedo como ilusión por lo desconocido, pensando todo el tiempo en lo que les esperará al llegar.

Debemos saber que toda experiencia en el extranjero va a ser positiva, no sólo mejora nuestro currículum, nivel de idiomas, viajamos y conocemos a gente interesante, sino que obtendremos muchos nuevos conocimientos y vivencias que harán que aprendamos a desenvolvernos mejor ante cualquier situación, con mayor flexibilidad y paciencia. Aprendemos a ser independientes. Pero sobre todo al inicio, el proceso de adaptación puede ser algo difícil, después, tras algún tiempo debemos reflexionar y pensar ¿es esto lo que quería?

Seguro que conocemos a personas en otros países que nos van relatando su retahíla de aventuras, eventos y viajes, mostrándonos su felicidad a través de sus miles de fotos que van colgando en sus perfiles. Además en muchos programas de televisión, muy de moda en los últimos tiempos, también hemos visto lo bien que viven los expatriados, los cuales parecen no tener muchas ganas de volver alguna vez a España. Todo esto influye en las expectativas que nos creamos, lo que deberíamos conseguir una vez nos marchamos, pero no siempre es así.

Muchos llegan a lugares donde llueve mucho y se come mal, y sí, encuentran trabajo pero no es el trabajo cualificado de 3.000 euros de sueldo que soñaban. Profesionalmente, no siempre conseguimos lo que deseábamos y algunas veces nuestra estancia acaba siendo una decepción. Esto nos dice que, en primer lugar siempre hay que tener un buen plan desde el principio, desde casa, para evitar sorpresas, porque puede salir más caro un billete de ida y vuelta que uno de ida. Pero cuando esto pasa y además nos damos cuenta de que no somos felices, ¿qué hacemos?

Hay que pensar mucho, analizar todo detenidamente y tomar una nueva decisión, al final la vida son las decisiones que vamos tomando por el camino. Algunos optarán por esperar y seguir, adquirir más experiencia y dominio de la lengua para seguir buscando, conociendo el entorno mejor se pueden tener más oportunidades. Otros decidirán más o menos lo mismo porque no quieren volver a la casilla de salida, a veces las necesidades no nos dejan pensar mucho. Pero siempre habrá quien decida regresar. Esta vez, quería tener en cuenta a estos últimos, aquellos que tienen también el valor de volver a coger el timón rumbo a casa, pese a la incertidumbre.

Pero eso no significa fracaso, sino que uno de nuestros planes no ha salido como esperábamos, hemos hecho todo lo posible, pero ahora tenemos que idear otro.  Y al mismo tiempo, hay que pensar en lo que habíamos dejado y cómo lo veremos todo desde una perspectiva diferente: querremos pasar más tiempo con la familia y ver a todos nuestros amigos, sentarnos en una terraza a disfrutar del sol, una paella puede verse como un tesoro y el poder comunicarse en nuestro idioma fácilmente nos hará sentirnos bien. Quizás magnificamos esos pequeños detalles o seguramente ahora los valoramos más.

Querer volver es razonable, querer encontrar nuestro sitio es admirable. Hay que ser valiente igualmente para saber rectificar y luchar por algo mejor, usar esa valiosa experiencia y volver a intentarlo, hay que tener ilusión en que las cosas cambien y en tener más suerte.

Es quizás una decisión aún más difícil, tendremos que escucharnos a nosotros mismos y pensar mucho en todos los pros y contras (trabajo, dinero, vida social, situación del país, etcétera), y ver cuáles son todas las posibilidades reales. Es un análisis profundo y responsable el que hay que hacer, pero cuando, después de todo, el resultado nos lleva a cambiar de destino, con las mismas ganas, coraje y esperanza debemos embarcarnos de nuevo. Porque no es dar un paso atrás sino seguir adelante, empezar otra vez pero ya no desde cero.

Da igual lo larga o corta que sea una experiencia, en cualquier caso tendremos cosas que contar, hay que viajar y ver mundo, siempre se aprende, se conoce y se vive, ese es el objetivo. Ya lo dijo John Lennon, la vida es aquello te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.

Fuente: Davinia Capote.

C. Marco

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