Salud y entorno laboral: La oficina del futuro ya está aquí

santander_oficinas_boadilla_general.jpgImagen de la Ciudad Financiera en Boadilla del Monte, Madrid. | Santander.

La oficina ya no es lo que era.

Y escuchando a los gurús del tema, lo será cada vez menos. Flexibilidad en las funciones, cambios en las tareas, menos rigidez en los horarios, espacios más agradables, integración de la vida personal y profesional… En el siglo XXI, las grandes praderas de mecanógrafos (como las que vimos en El apartamento de Billy Wilder o en Armas de mujer con Melanie Griffith) ya no tienen demasiado sentido.

Todo esto tiene consecuencias positivas y negativas. No todos los centros de trabajo se parecerán a las sedes de Google o Apple, con sus futbolines, sus parques, sus salas de relax y sus enormes aparcamientos para bicicletas. Y tampoco en Silicon Valley trabajar es el paraíso. Normalmente los altos sueldos y los entornos de trabajo employee-friendly traen aparejadas más responsabilidad y exigencia. Eso sí, en las sumas y restas, parece que vamos por el buen camino y las empresas que quieran ser competitivas no podrán quedarse atrás.

Ahora, por ejemplo, lo que se lleva no son ni los espacios abiertos ni los despachos cerrados, sino un intermedio. Las publicaciones anglosajonas apuntan a que la moda en los últimos años se dirige hacia los despachos compartidos. Es decir, dividir la oficina en habitaciones con 4-6 puestos en cada una. Al parecer, los entendidos dicen que este formato evita las desventajas de los espacios abiertos (ruido, interrupciones constantes, falta de concentración) y de los despachos individuales (puertas cerradas, poca comunicación con el resto del departamento, asilamiento), facilitando el trabajo en equipo y el intercambio de ideas.

En España estamos acostumbrados a ir 10 años por detrás en estos temas, así que la mayoría de nuestros trabajadores pueden esperar sentados a que su jefe compre el primer futbolín para el vending. Pero poco a poco comienzan a verse cambios. Empresas como Banco Santander, con su Ciudad Financiera en Boadilla, ha inaugurado en nuestro país un nuevo concepto de sede corporativa, en el que el objetivo es hacer que el empleado se sienta más cómodo en su lugar de trabajo. Guardería, servicio de correos, gimnasio, tiendas, piscina o pistas de pádel… pocas necesidades no podrá cubrir el trabajador.

Cuidado, no nos quedemos en la espuma de los detalles. El objetivo de las empresas que así se manejan es ofrecer un mejor ambiente a sus empleados entre otras cosas porque eso mejora también los resultados. Todos los estudios coinciden en que un entorno de trabajo más favorable incrementa la productividad. Un trabajador que está a gusto no está mirando el reloj de forma obsesiva, preocupado sólo por cuando le toca terminar su jornada. Y un empleado talentoso que se siente integrado es menos probable que se sienta tentado por los cantos de sirena de la competencia.

Un entorno saludable:

En este sentido, la búsqueda de un equilibrio entre salud, trabajo, productividad, competencias y carrera laboral no será nunca sencilla, pero se pueden ir dando pasos en la buena dirección. Por ejemplo, Banco Santander promueve entre sus equipos un entorno saludable, centrado en la prevención de los riesgos laborales y en la promoción de la salud, con el objetivo de contribuir al progreso de las personas. Por ejemplo, en el modelo corporativo de Salud y Seguridad en el Trabajo, han participado 12 países del Grupo.

No es una política aislada, sino integrada en el core de la actividad de la compañía. Y va desde la “evaluación de los riesgos físicos y psicosociales en los entornos de trabajo, eliminando los riesgos potenciales” a la “gestión de las emergencias”. Sólo por poner algunos ejemplos, la entidad ha comenzado a desarrollar diferentes iniciativas de salud para sus empleados, que van desde “unos protocolos de reconocimiento médico unificados y adaptados a los puestos/personas” a la “protección a la maternidad de sus empleadas, con iniciativas como talleres de pilates dirigidos al pre y postparto o salas de lactancia”.

Una sociedad diferente… y mejor:

Al final, este tipo de medidas son origen y respuesta al mismo tiempo a los cambios de una sociedad que en las próximas décadas se parecerá muy poco a la que conocieron nuestros padres. La esperanza de vida se ha disparado. Y es cierto que nuestro país envejece. Pero lejos de ser esto un problema, en realidad es la consecuencia de una de las mejores noticias del último medio siglo: España es uno de los países con una esperanza de vida más alta. No está mal estar en el pelotón de cabeza a nivel mundial precisamente en esta estadística, quizás la más importante de todas las que se publican.

Algunos datos son tan positivos que creeríamos que no son reales:

  • Una mujer española que nazca en el año 2064 tendrá una esperanza de vida de 95 años (y eso si se mantiene la actual tendencia, en el pasado, la demografía ha tendido a superar las previsiones de los expertos más optimistas)
  • Un francés (otro país que comparte con nosotros dieta mediterránea y longevidad) de 70 años tiene en la actualidad la misma esperanza de vida que su abuelo de 59 años en la década de los sesenta. Sí, los 70 son los nuevos 50. Ser viejo ya no es igual a cumplir 65 años.
  • La mitad de los niños en Europa occidental que nacieron en el año 2000 llegarán a ver el año 2100.

Esto implica un reto científico. La investigación también debe adaptarse a esa nueva sociedad. La lucha contra el cáncer y otras enfermedades es clave. Incluso el incremento de algunas de estas dolencias se puede interpretar casi en términos positivos. Antes había menos gente que moría de algunas enfermedades simplemente porque no alcanzaban la edad necesaria para tenerlas. Así que luchar contra estos males del siglo XXI será tarea de todos. Por ejemplo, la Fundación Banco Santander también desarrolla el Programa posdoctoral Fundación Banco Santander-CNIO. El objetivo del programa es la atracción a nuestro país de jóvenes investigadores, el intercambio bilateral de conocimientos en el área de la oncología entre el CNIO y los centros de procedencia de los participantes, la colaboración científica y el acceso al conocimiento de última generación.

Porque además esta mejora en nuestra salud también repercutirá en el trabajo.

Y volvemos al comienzo del artículo. Los espacios más saludables cada vez serán menos una opción y más una exigencia. A los 50-55 años, los trabajadores tendrán por delante la mitad de su vida laboral, con todo lo enriquecedor que eso puede llegar a ser. Los nuevos espacios de trabajo tendrán que ser más amables y por eso mismo serán más productivos.

Como descubrió Tom Sawyer el día en que su tía Polly le obligó a pintar la valla y convence a sus amigos a que lo hagan por él: “Trabajo consiste en cualquier cosa que uno es obligado a hacer y juego es cualquier cosa que uno hace sin estar obligado a hacerlo”.

Fuente: http://www.libremercado.com/

C. Marco

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