Aprendiendo a pensar

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¿se puede enseñar a pensar?

1. ¿Por qué aprender a pensar en la escuela?

La capacidad del cerebro para aprender es inimaginable. Las neuronas están cambiando constantemente y realizando millones, trillones de conexiones y circuitos por los que transcurre la in-formación, pero no toda ella se convierte en conocimiento. ¿Qué hace que el aprendizaje sea eficaz? Existen muchos factores que ayudan o lo entorpecen, pero podríamos agruparlos alrededor de las siguientes categorías:

  • La motivación y las razones para aprender, que pueden ser múltiples clases.
  • Las actitudes y el estado de ánimo en el que nos encontramos.
  • El medioambiente y las condiciones en las que nos encontramos.
  • El estilo de ayuda que recibimos por los educadores o los recursos tecnológicos que nos sirven de soporte.
  • La forma de aprender que cada uno tiene, que es diferente.
  • El tipo de actividad en el que nos embarcamos, que puede ser rutinaria o rica en posibilidades.
  • Los recursos y materiales de los que disponemos o podemos encontrar.
  • El apoyo que recibimos explícito de nuestro círculo emocional y social.
  • Así, pensar, tiene al menos cuatro características importantes como recuerda John White, en ‘La mente del Niño’: Pensar es algo intencional. Siempre pensamos en algo, sobre algo o que algo es de determinada manera. Esto nos deja a los padres la tarea de orientarles y nutrirles de posibilidades nuevas hacia lo verdadero, lo real, pero también lo imaginativo y lo especulativo.
  • Pensar es una actividad… es algo que hacemos y no que simplemente nos ocurre como enamorarnos o entristecernos. Pero es una actividad compleja que forma parte de procesos más profundos. Si por ejemplo, el niño está contemplando el cuadro del juicio final y está pensando en la belleza del rostro de la mujer salvada, esta actividad no es puntual sino que forma parte de un proceso más complejo de contemplación artística de la obra entera. Es lo que llamamos una de las formas de razonamiento que es partes/todo, o significados/finalidad. Y no es autónoma, porque está vinculada, por ejemplo, a la forma en la que percibimos las cosas.
  • Pensar emplea conceptos. Si vemos 3 x 2, tenemos que tener una comprensión mínima, el concepto de multiplicación en la mente para poder proseguir… si afrontamos algo nuevo, un objeto desconocido, nuestra mente tiende a decir ‘es como…’ La consecuencia para nosotros, es que si queremos que piensen, deben manejar conocimiento, ‘saber cosas’… cuantas más cosas y mejor aprendidas, más posibilidades de que la mente funcione de forma más creativa.
  • Pensar es una destreza, una habilidad. Es decir, es algo que los niños hacen de forma natural desde pequeños, pero que se puede mejorar y entrenar. Pensar se mejora practicando y estimulando las formas diferentes de pensamiento en el que nuestra mente se embarca, aprendiendo a sortear los obstáculos que lo dificultan y utilizando formas cada vez más sofisticadas. Por eso hacemos puzzles, crucigramas, practicamos el ajedrez y hablamos de destrezas concretas de pensamiento.

2. ¿Cómo enseñar a aprender a pensar a los alumnos?

¿Cómo podemos estimular el pensamiento crítico, creativo y riguroso de forma práctica en nuestros alumnos? Es un proceso difícil de programar porque se da de forma autónoma y muchas veces silenciosa, pero hay algunas claves que nos pueden ayudar:

    • Genera una cultura para desarrollar la meta-cognición en el aula. Ponerles ejemplos y hacerles ver la utilidad de reflexionar sobre cómo piensan en diversos ámbitos, y cómo se puede hacer de forma más eficaz, creando un clima que ayude a la reflexión. Atrae su atención hacia aspectos concretos del aprendizaje: ¿cuándo fue más eficaz?, ¿por qué salió bien en un momento determinado?, ¿qué hizo de forma diferente? Focalizar la atención se puede hacer sirviendo como modelo, y narrando la propia experiencia, o generando preguntas sobre sus procesos.
  • Da un tratamiento metacognitivo a los contenidos curriculares que propones. Desafía lo que saben, establece puentes y conexiones con otras áreas o experiencias que tienen más allá de las aulas, formula preguntas abiertas y pide que extiendan y cuestionen sus respuestas, parafrasea sus razonamientos y haz que lo hagan entre ellos construyendo pensamiento compartido, y empújales hacia la creación de modelos abstractos, generalización y formulación de principios propios sobre lo que aprenden que puedan aplicar y transferir a otros problemas.
  • Reserva tiempos explícitos para los procesos metacognitivos, claramente distintos de los tiempos reservados al contenido de la materia que enseñamos. Tienen que contarse a sí mismos y ‘pensar en voz alta’ qué han hecho durante el recorrido de una tarea, cómo han llegado a una conclusión, qué les ha hecho tomar esa decisión…, etc. Generar una voz interior que incremente la conciencia de lo que ocurre cuando usan una destreza de pensamiento. Esto les permite entender mejor los procesos, practicar-los, ajustar y corregir los errores, y transferir el proceso a situaciones nuevas y diferentes de las que han tenido que afrontar hasta ahora. A veces supone el tratamiento metacognitivo de los contenidos, como cuando utilizamos destrezas, secuencias y rutinas para comprender mejor una cuestión o un problema, pero otras veces hay que enseñar explícitamente los elementos del aprendizaje, y hacerles conscientes de que esperas de ellos que los manejen bien.
  • Maneja el lenguaje del pensamiento para ayudarles a nombrar y discernir los diferentes procesos que ocurren en su mente. Podemos saber si nuestros alumnos son más conscientes de su propio pensamiento, en la medida en que son capaces de describir lo que ocurre en su cabeza cuando están pensando; si cuando se les pregunte, pueden describir los pasos y decir en qué punto se encuentran de la secuencia de una estrategia de resolución de problemas o toma de decisiones. La metacognición está vinculada al uso del lenguaje, es más, como pensaba Vygotski, es la lengua oral, las voces que escuchamos en nuestro interior y las que intercambiamos fuera, que reflexionan, escuchan y narran, las que desarrollan los procesos de pensamiento.
  • Estimula el uso de la autoevaluación y la coevaluación entre iguales de las tareas que realizan, respetando sus resultados y teniéndolos en cuenta para la calificación. No pueden creer que la autoevaluación es ‘de mentira’ o que ‘no cuenta’… eso la hace ineficaz. El uso de las rúbricas y las dianas, así como los porfolios de aprendizaje contienen por sí mismos muchos elementos que fomentan la cultura de la re-flexión.
  • Genera patrones de razonamiento metacognitivos, como las secuencias de preguntas, las escaleras de la metacognición, y las representaciones visuales del pensamiento mediante gráficos, mapas mentales, diagramas de flujo, etc. Te mostramos algunos ejemplos para realizar con los más pequeños:

3. ¿Cómo estructuramos nuestro proyecto?

¿Cómo sabemos qué niños aprenden? No simple-mente que tienen información sino que saben cómo utilizarla. Los buenos resultados académicos no son el único factor a considerar para conocer cómo producen conocimiento y no simplemente cómo lo reproducen. Queremos que nuestros niños y adolescentes desarrollen hábitos que les lleven a convertir-se en aprendices de por vida, que solucionen problemas y tomen decisiones de forma efectiva, que sean capaces de comunicarse con una población diversa y que comprendan cómo vivir con en un mundo muy cambiante. Queremos que su aprendizaje sea más reflexivo, más complejo, y más relevante para los distintos intereses y necesidades de la sociedad de ahora y en el futuro. Hemos estructurado una intervención sistemática dividida en 3 grandes bloques:

A Habilidades de pensamiento:

Para estimular el aprendizaje profundo muchos autores coinciden en la importancia de estimular hábitos mentales, en la forma de pensar y aprender. Estos hábitos son patrones de pensamiento, y se utilizan cuando nos enfrentamos a situaciones complejas y problemas de la vida, y nos sentimos inclinados a afrontarlos de forma inteligente. Esto requiere un conjunto de muchas destrezas, actitudes, inclinaciones, experiencias pasadas, etc. Dentro de las habilidades de pensamiento englobamos:

Hábitos de pensamiento:

  • 1. Estimular el deseo de aprender continuamente.
  • 2. Prestar atención, concentrarse.
  • 3. La persistencia en la tarea, no tirar la toalla.
  • 4. El manejo de la impulsividad… Retener juicios apresurados, mantener la calma.
  • 5. Manejar el estrés y la presión.
  • 6. Ser cuidadosos en la tarea.
  • 7. Autoexigencia.
  • 8. Diferir la recompensa.

Destrezas de pensamiento:

  • 1. Generar preguntas y la búsqueda de precisión.
  • 2. Percibir, plantear y resolver los problemas.
  • 3. Deliberar y tomar decisiones. Asumir riesgos responsables.
  • 4. Establecer metas y desarrollar las habilidades de planificación.

Razonamiento crítico:

  • 1. Observar de forma exhaustiva.
  • 2. Juzgar la fiabilidad de las fuentes.
  • 3. Analizar argumentos, encontrar razones, asunciones.
  • 4. Deducir conclusiones.
  • 5. Buscar evidencias.
  • 6. Determinar las causas.
  • 7. Razonar condicionalmente y predecir consecuencias.
  • 8. Generalizar las inferencias, generalizar categorías.

Razonamiento emocional:

  • 1. Reconocer las emociones de los otros en sus razonamientos.
  • 2. Empatía: ponerse en el lugar del otro.
  • 3. Distanciamiento de las situaciones: Discernir como influyen los sentimientos en la forma de ver las cosas.
  • 4. Objetividad: Sopesar el valor de las opiniones contrarias a las propias.
  • 5. Disfrutar, divertirse al aprender.
  • 6. Utilizar la ironía para expresar sentimientos encontrados.

B Características del pensamiento:

Cuando decimos que un alumno es creativo, ¿a qué nos referimos exactamente?, ¿qué es bueno en las actividades plásticas y en la presentación de sus trabajos? o, ¿qué es original en sus planteamientos?, o ¿qué tiene mucha imaginación?… posiblemente es una mezcla de todos esos elementos. La creatividad no consiste en ser geniales pintando al óleo o componiendo melodías musicales. Implica abrir nuevas perspectivas y considerar las situaciones y los desafíos de formas diferentes y novedosas en todas las facetas de la vida. Está vinculada pues, a la imaginación, a cómo usamos los ojos de nuestro interior y viajamos con ellos en el tiempo y en el espacio.

Lo mismo ocurre cuando tratamos de definir en qué consiste ser rigurosos en el pensamiento o poseer un pensamiento estratégico. No se trata de algo espontáneo, ni de una cuestión vinculada a la genialidad de personas concretas. Definir adecuadamente los rasgos y características que lo definen nos ayudará a visualizar cómo podemos entrenar a nuestros alumnos para que puedan desarrollar estas características con garantías. Las características del pensamiento abarcan:

Pensamiento creativo:

  • 1. Generar posibilidades, variar las ideas, descubrir matices y detalles nuevos, buscar alternativas.
  • 2. Establecer metáforas, generar analogías.
  • 3. Aprender con todos los sentidos.
  • 4. La curiosidad, la fascinación y la capacidad de sorpresa.
  • 5.Tener la mente abierta, considerar todas las posibilidades.
  • 6. Pensamiento flexible, estar abierto a modificar la propia visión y considerar otros puntos de vista.
  • 7. Probar cosas nuevas.
  • 8. Asumir riesgos de forma responsable.

Pensamiento riguroso:

  • 1. Comparar y contrastar.
  • 2. Clasificar y definir.
  • 3. Pensamiento global: relacionar partes y todo.
  • 4. Secuenciar y organizar en función de categorías.
  • 5.Buscar la precisión y la claridad.
  • 6. Expresar el pensamiento sin distorsiones, exageraciones, omisiones…
  • 7. Investigar con profundidad.
  • 8. Apreciar la coherencia.
  • 9. Memorizar la información relevante.

Pensamiento interdependiente:

  • 1. Tener en cuenta lo que piensan los demás.
  • 2. Expresa su pensamiento de forma comprensible para los interlocutores.
  • 3. Escucha activa: dedicar tiempo a conocer qué y cómo piensan.
  • 4. Ofrecer feedback y valorar con objetividad lo que piensan los otros.
  • 5. Generosidad intelectual: compartir lo que sé con los otros.
  • 6. Respeto a la autoría propia y ajena.

Pensamiento estratégico:

  • 1. Generar una visión amplia del problema o la situación.
  • 2. Secuenciar temporalmente los pasos de una tarea.
  • 3. Anticiparse a las consecuencias.
  • 4. Diagnosticar autónomamente lo que es necesario para afrontar un desafío.
  • 5. Utilizar conocimientos previos.
  • 6. Aplicar conocimientos a situaciones nuevas.
  • 7. Gestionar la ambigüedad.
  • 8. Innovar, proponer soluciones nuevas ante problemas o situaciones conocidas.

C El control del pensamiento:

Todos estamos expuestos a una gran cantidad de información, que nuestra mente no puede percibir ni procesar en su totalidad, y necesitamos un filtro o un canal de selección. Las cosas a las que atendemos, parece que tienen por diferentes razones una importancia especial para nosotros.

Hay personas que se cansan con facilidad al realizar un esfuerzo mental, y otros que se distraen con mucha facilidad. Cuando hablamos de distraerse, no significa que tengan déficit de atención sino que esta se dirige hacia otras prioridades que no son las de la tarea asignada. Hay adolescentes que encuentran más difícil que otros focalizar su atención en la tarea que deben realizar.

Todo lo que tiene que ver con la atención, con el control del pensamiento y del comportamiento, con la capacidad de mantener proyectos, hacer planes, tomar decisiones, lo que suele llamarse “funciones ejecutivas de la inteligencia”, dependen de una parte del cerebro que se llama “lóbulo frontal”, y que está, como su nombre indica, detrás de la frente. Es la parte del cerebro humano que tarda más en desarrollarse, y que en la adolescencia tiene su punto álgido de desarrollo, así que es ahora cuando necesitamos estimular el uso de las estrategias y secuencias de pensamiento de manera explícita.

Por tanto, en este apartado se abordan las siguientes estrategias:

Eficacia del pensamiento:

  • 1. Focalización en la tarea.
  • 2. Gestión eficaz del tiempo.
  • 3. Tener la aspiración de alcanzar lo mejor, establecer metas altas y ambiciosas.
  • 4. Mejorar de forma constante. Hacer siempre las cosas de la mejor manera posible.

Conciencia del propio pensamiento:

  • 1. Ser consciente de las propias creencias.
  • 2. Ser consciente de las ideas previas y los condicionamientos posibles.
  • 3. Ser consciente del efecto del pensamiento pro-pio sobre los otros.
  • 4. Estar alerta, percibir todo lo que ocurre.
  • 5. Manejar el lenguaje del pensamiento.

Metacognición y transferencia de los aprendizajes:

  • 1. Saber cómo funciona su cerebro y cómo lo hacemos funcionar de forma óptima.
  • 2. Los estilos cognitivos. Saber cómo aprendo mejor.
  • 3. Utilizar el conocimiento en diferentes contextos.
  • 4. El pensamiento eficaz en la cultura de la imagen.

Ética de la inteligencia:

  • 1. Buscar con exactitud y rigor. Los fanatismos y prejuicios.
  • 2. El sentido del humor.
  • 3. Gestión de la ambigüedad y pensamiento flexible.
  • 4. Buscar la verdad compromete. La ignorancia nunca libera.
  • 5. Ser humildes intelectualmente, admitir que no lo podemos saber todo.

Nuestro programa SET XXI descansa en el diseño sencillo de cuatro pasos básicos que desarrollan cada uno de los rasgos que hemos descrito. Se apoyan en cuatro pilares fundamentales: la experiencia, la observación reflexiva, el conocimiento profundo de los conceptos y la transferencia de lo aprendido.

Todo aprendizaje parte de la experiencia y, especialmente en los niños, toma como punto de partida la experiencia que proviene de los 5 sentidos. Comenzamos las unidades con un recurso predominantemente visual, que capte la atención del alumno y trate de involucrarle con interés en la tarea y aprendizajes que puedan tener lugar durante la sesión de clase. Estos recursos, a veces sorprendentes, pretenden suscitar la conexión con sus experiencias vividas. A ello contribuirá la observación exhaustiva y reflexiva propuesta en cada unidad. Pretendemos que los niños capten los diferentes matices del recurso inicial planteado con profundidad, siendo capaces de observar todos los detalles y proporcionando más oportunidades de conexiones vitales y personales.

Esta observación vendrá siempre acompañada de la verbalización, de la narración de lo observado en voz alta, bien en asamblea con todo el grupo clase o con los compañeros cercanos (parejas y pequeños grupos). Invitamos en cada unidad a que esta verbalización sea real por parte de cada alumno, ya que esta dotará al alumno de un punto de anclaje concreto para los aprendizajes posteriores.

¿Dónde encajan estas ideas en el alumno, en sus experiencias, en sus aprendizajes previos? Esta es la pregunta de fondo que pretendemos responder. Y lo haremos también desde el conocimiento y puesta en práctica de las herramientas de pensamiento referidas que permitan al alumno crecer como aprendices y pensadores eficaces.

Una vez observada y verbalizada la experiencia tendremos el punto de apoyo adecuado para trabajar los conceptos explícitos que se plantean en la unidad.

Para finalizar y promover un aprendizaje real por parte de los niños, se plantearán actividades que propicien la transferencia de los aprendizajes. Se realizará de manera a veces gráficas, otras plásticas, siempre experienciales, tratando de ayudar a la comprensión de los mismos.

Fuente: Carmen Pellicer Directora de la Fundación Trilema. Subdirectora Cátedra Nebrija-Santander Inteligencia Ejecutiva. Presidenta AECOPE. Teóloga, pedagoga y escritora.

C. Marco

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