La conexión entre nuestro cerebro y nuestras manos: Jugar y cocinar

 

“Las manos tienen múltiples experiencias que se convierten en cápsulas de información que viajan a nuestro cerebro, se transforman en ideas, se retroalimentan y toda esa información viaja de nuevo a ellas para hacerlas más sabias. Como seres humanos, empezamos a conocer el mundo a través de las manos y con ellas no sólo construimos cosas físicas, construimos conocimiento”.

Hace tan sólo hace un par de años y medio he sido consciente de la importancia que han tenido y tienen las manos para el desarrollo de la inteligencia humana, cuando llevé por primera vez a mi hijo de tres años a una escuela de violín. Y no me da reparo decir que hace tan sólo dos años, porque realmente fue un claro “despertar consciente” en lo que concierne a este tema.

El método elegido para el aprendizaje de violín fue el Método Suzuki, un método basado en el juego con los niños, la paciencia, la disciplina y el co-aprendizaje del instrumento junto a los progenitores,  como si se tratase del aprendizaje de la lengua materna.

Pasados unos meses fui realmente consciente de lo pequeño que era el violín de mi hijo y de lo pequeño que era mi hijo y sus manos (y sus deditos!), pensé y dije para mis adentros, cariñosamente, porque amo profundamente la música y todo lo que le rodea: creo que nunca voy a escuchar salir una nota clara de ese pedazo de madera con cuerdas.

Mi hijo con tres años ya articulaba un vocabulario avanzado para su corta edad y yo de vez en cuando escuchaba de su boquita las notas musicales acordes con la posición que tomaban sus deditos sobre las cuatro cuerdas que tiene el violín. Esto es “Do sostenido” y esto “Do natural”. Mira papi, esto es “Mi con cuarto dedo” y esto otro es “Mi con cuerda al aire”.

La evolución y el compromiso que han adoptado las manos de mi hijo con su cerebro es francamente maravillosa. De forma increíble, mi hijo ahora ya con cinco años y medio y sus todavía pequeños dedos, en el periodo de dos cursos lectivos, ha alcanzado un nivel de expresión a través del violín muy aceptable mediante el  trabajo de la motricidad fina de sus manos y de las conexiones producidas en su cerebro con el uso de las mismas.  Hasta puedo escuchar un minueto de Johann Sebastián Bach!

Es el desarrollo de la inteligencia a través del arte de la música. Entender qué significa tener paciencia, humildad y perseverancia  y sobre todo respeto hacia los seres humanos. Aprovechando todo lo que sucede entre las manos y el cerebro y a través de un vínculo maravilloso que nadie de nosotros hemos perdido, el juego.

A través de los siglos, en el transcurso de la historia y durante el desarrollo individual, el hombre aprendió a usar las manos gracias a que, tras miles de años, su columna vertebral se articuló en posición erecta, liberando sus extremidades superiores para hacer más cosas y más sofisticadas. Y su pulgar se convirtió en oponible a los otros cuatro dedos, aspecto muy importante ya que le permitió manipular objetos con precisión y fabricar herramientas, aumentando la creación de muchas interconexiones nerviosas en su cerebro. Esto a su vez le permitió realizar otras actividades de mayor grado de dificultad, es decir, el propio desarrollo anatómico de la mano estaba alimentando al desarrollo cerebral.

No hay que irse tan lejos. Si observamos el comportamiento de un bebé, los que resultan más espabilados son los que mueven enérgicamente sus manos en búsqueda de nuevas sensaciones y experiencias para nutrir su aprendizaje. Y esa mayor actividad de las manos retorna al cerebro exponencialmente en forma de aprendizaje.  Se comienza a desarrollar la inteligencia kinestésica, aquella que a través de las habilidades manuales y corporales, por efecto del movimiento y la vivencia, se convierte en aprendizaje significativo.

Según el neurólogo Frank R. Wilson, hay un antes y un después de los estudios realizados sobre la Australopithecus Afarensis Lucy, lanzadora de piedras hace 3,2 millones de años, con un nivel de precisión increíble, sólo posible a través de una configuración anatómica y funcional muy precisa de la mano. Estos grados de libertad otorgados a la mano no hicieron más que favorecer el desarrollo del cerebro humano en su constante evolución, el desarrollo de su inteligencia. Inteligencia entendida como la capacidad de descubrir, sopesar y relacionar hechos con el fin de solucionar problemas (anticipar y planear). Para solucionar estos problemas,  contamos principalmente con dos estrategias, que normalmente se combinan. La primera, que es diseñar y fabricar útiles y herramientas especializadas (mucho que ver con la tecnología) y una segunda que trata de utilizar el lenguaje, los símbolos que representan estados del mundo. Se combinan la estrategia de ser habilidoso con las manos y tener la destreza en el pensamiento y razonamiento para dar respuesta a los problemas.

En una primera reflexión y según mi experiencia, mi primer aprendizaje sobre la conexión entre las manos y el cerebro se resume en una simple ecuación:

CUÁNTO MÁS MUEVO MIS MANOS + MÁS ACTIVO MI CEREBRO COMO CONSECUENCIA= ESTO ME AYUDA A SOLUCIONAR PROBLEMAS

Este aprendizaje me lleva a otro gran descubrimiento que le debo a mi hijo y al tiempo que comparto con él con mucho gusto y es, que a medida que vamos creciendo, por norma general dejamos de jugar, sobre todo con las manos. En otro contexto podría llevar a malentendidos, ustedes me entienden. Pero no es el caso. Podemos pensar sobre la necesidad de utilizar las manos en numerosos deportes, como tenis, pádel, baloncesto y un largo etcétera. En otros entornos de juego, en los que hay que utilizar la motricidad fina con más precisión, mi hijo manifiesta unos procesos de aprendizaje mucho más rápidos y eficientes que los míos. Ya se puede tratar de jugar al FIFA en la consola o jugar con sus diminutos Zomlings. Pero resulta aún más curioso y acentuado cuando jugamos con piezas de LEGO ®. Sus procesos asociativos son muy veloces y muchas veces me sorprende con las historias que hay detrás de los objetos que construye.

Los niños, por lo general, juegan con LEGO® de dos formas. La primera tiene instrucciones y cuando están construyendo algo, su construcción tiene que ser idéntica a la que las instrucciones le marcan, ya sea un coche, un avión o un parque de bomberos. Esta forma de jugar ayuda a comprender los procesos de construcción desde el punto de vista de la materia y desarrolla el razonamiento espacial y la capacidad de análisis y de síntesis. La otra forma, que desde mi punto de vista es mucho más interesante, los niños no tienen instrucciones y lo único que tienen son los ladrillos y piezas para construir lo que ellos quieran. Y detrás de esas construcciones casi siempre hay historias fascinantes que nosotros como adultos, no podríamos llegar ni a imaginar. Este tipo de construcción hace referencia a los procesos emocionales y potencia la creatividad y la asociación de ideas del mundo del juego con el mundo real a través de las metáforas.

 ¿A quién se le ocurriría que en su modelo apareciese un deseo o una ilusión que mantiene en su interior como un niño? Una vez mi hijo montó una nave, que parecía más un tobogán acuático, mediante esta segunda forma de jugar más emocional y el mensaje estaba muy claro y era el siguiente: papá, esta es una nave especial que sirve para llevar a la gente a la playa. En su mente prodigiosa estaban golpeando ya las olas e incluso se podían divisar los castillos de arena. Fue maravilloso descubrir cómo, a través de unos ladrillos colocados casi aleatoriamente, mi hijo me estaba indicando su deseo de ir a la playa. Lo de menos era la construcción, aunque en su subconsciente estaba el tobogán acuático.

Como consecuencia de que a través de este juego estaba comprendiendo de una forma más completa la realidad a través del conocimiento de los procesos emocionales, me certifiqué como facilitador acreditado de Lego®Serious Play®, una metodología de juego responsable para adultos, dónde a través de las metáforas podemos expresar jugando, situaciones y momentos que nos suceden en la vida y que en muchas ocasiones tienen mucho en común con las cosas que les ha sucedido a otras muchas personas y que normalmente no somos capaces de sacar a la luz por falsos mitos o barreras internas. A través de este juego responsable se van construyendo las bases de confianza y se convierte en un camino muy eficiente para tomar decisiones en tiempo real, en un mundo que no es lineal ni predecible.

Como en el caso de mi hijo, los pensamientos e ideas que las personas construimos con las manos, no sólo tienden a expresarse en mayor detalle, sino que además se comprenden y recuerdan con mayor facilidad. No tardé más de una semana en planificar un viaje exprés a la playa, aunque por aquella época todavía hacía frío para bañarnos, entendí que era lo mejor que podía hacer por él. A través de esta metodología construimos compromisos con las personas de nuestro entorno, generamos principios guías que nos ayudan a canalizar y a enfocar problemas comunes y a solucionarlos de una forma eficiente. Utilizamos nuestras neuronas espejo, de Giacomo Rizzolatti, para imitar y luego crear, incluso aprendiendo de las demás personas a jugar responsablemente, mediante la interacción entre un efector biológico (mano) y un objeto. Nivelamos el campo de juego, todos somos iguales.

En este disfrute del juego, recorremos de nuevo la infancia de una manera intuitiva y a la vez racional, jugamos individualmente (como lo hacen los bebés de de 0 a 2 años), para después pasar a desarrollar un juego paralelo (como los niños de 2 a 4 años), para finalmente pasar al juego compartido (como juegan los niños de más de 4 años), dónde se extraen las principales lecciones y compromisos.

Así llegué a la conclusión de que el juego a través de las manos es muy importante para el desarrollo cognitivo y motor y para el desarrollo de la inteligencia social y emocional. A través de la reciprocidad del binomio dar-recibir, la empatía y el sentimiento placentero y de estar a gusto expresando emociones, se disfruta y se aprende,  sobre todo, a través del juego compartido.

Según mi experiencia, mi primer aprendizaje sobre la conexión entre las manos y el cerebro y su relación con el juego responsable, se resume en otra simple ecuación:

CUÁNTO MÁS JUEGO + ENCUENTRO MAS CONEXIONES CON LAS PERSONAS + CONCRETO MIS COMPROMISOS = ESTO ME AYUDA A SOLUCIONAR PROBLEMAS

Y como jugando con Lego®Serious Play®, de forma responsable se adquieren compromisos de forma amena y divertida, las personas, por lo general, piensan que es bastante sencillo alcanzar dichos compromisos. Pero no lo es tanto en el mundo real que, como ya he comentado, no es lineal ni predecible. Y pensé en uno de los sectores en los que el exceso de presión y el trabajo duro lo hiciesen menos lineal y más impredecible, reencontrándome con La Cocina, dónde las manos y el cerebro vuelven a interactuar de forma destacada.

¿Se pueden imaginar una cocina cualquiera del mundo, sin ser necesariamente Estrella Michelín, en la que todo esté coordinado al cien por cien, cada partida organizada correctamente, con la mise en place adecuada (preparación previa de todos ingredientes antes de proceder a las elaboraciones), con el producto adecuado y los procedimientos de cocción claros y exactos  y sin ningún tipo de estrés por parte de los cocineros? Suena demasiado perfecto, ¿no?

En mi viaje personal estudié cocina profesional para enfrentarme a esas preguntas y cotejar los procesos desarrollados en una cocina real. La respuesta a todas ellas es bastante evidente, pero las aclaro. Suele ser que no.  De ahí que se trate de un sector en el que especialmente los cocineros tienen que manejar cierto liderazgo con destreza, comunicarse correctamente para no cometer errores, gestionar bien su tiempo y su equipo si lo tienen y practicar las relaciones personales a través de la inteligencia emocional. Pero en la mayoría de los casos estamos hablando de ciencia ficción, casi de “La Guerra de las Galaxias”.

A través de este ejercicio me di cuenta de que los cocineros, por lo general, están educados en el arte culinario a través de las experiencias obtenidas a lo largo de los años, los secretos de unas elaboraciones archivadas en los cerebros con mucho mimo y realizadas con ciertas técnicas, así como a través del conocimiento del producto que tiene entre manos. Pero, ¿Dónde estaba la gestión del talento y el desarrollo de estas habilidades para hacer más eficiente y eficaz el trabajo desarrollado en una cocina? Otra pregunta que es bastante evidente y a la que puedo responder por experiencia propia: esto “son lentejas”, no hay tiempo, no preguntes, haz lo que te pido.

Ante la presión que habitualmente existe en una cocina, ya sea de un restaurante con Estrella Michelín, la cocina de un hotel o la de una colectividad en un Ministerio, el desarrollo de las habilidades personales pueden ayudar a los negocios a ser más eficientes y a aumentar la productividad y la felicidad de los cocineros. Pero también a través de La Cocina y fuera de su “zona de menú del día”, llamada también “zona de confort”, las personas que trabajan en otros sectores o industrias pueden desarrollar estas habilidades enfrentándose a retos a través de combinar de nuevo la acción de su manos y su cerebro. Enfrentándose al reto de cocinar, ya sean profesionales del sector cosmético o del sector de automoción.

A través de la cocina, se nos brinda la oportunidad de analizar comportamientos y aprender continuamente para ser más eficientes y mejores profesionales y personas. Y esto, al fin y al cabo, nos ayuda a cumplir nuestros compromisos, trabajemos en el sector que trabajemos.

Conectando La Cocina con el juego a través de Lego®Serious Play®, reparé en que ambas disciplinas tenían muchas cosas en común. Y sobre todo las dos más importantes, el uso de las manos y el cerebro. Y ambas disciplinas se conectan con la parte lúdica, el juego. Con Lego® puedes planificar y expresar tus pensamientos y construir conocimiento, jugando de acuerdo a unas reglas establecidas. Los compromisos quedan escritos. Quedan reflejados porque a través del proceso investigamos sobre nuestro poder de liderazgo, sobre nuestra comunicación con las personas, sobre cómo gestionamos nuestro tiempo y cómo nos relacionamos con los demás del equipo. Resulta inspirador, ayuda a formular decisiones en tiempo real, a comprometerse. La Cocina es la otra cara de la moneda. En la cocina no es tan sencillo reemplazar una pieza por otra en tiempo real. No hay cliente al que le guste un buen solomillo quemado o una bechamel con grumos. La gastronomía tiene una cosa en común que nos pone a todos los seres humanos en un mismo nivel: nos gusta lo que está rico y bien hecho. Luego para gustos, colores. Pero este es nuestro punto en común.

Por ese motivo a través de la cocina podemos observar en tiempo real que no todo es perfecto, lineal o predecible y que tenemos que manejar nuestras habilidades personales para que “salga el plato” a la mesa del comensal en condiciones. No hay más remedio, aquí ya no se planifica ni se compromete, aquí uno tiene que actuar para lograr el objetivo. Y el objetivo final es que los comensales deleiten las elaboraciones preparadas.

Según mi experiencia, mi aprendizaje sobre la conexión entre las manos y el cerebro y su relación con La Cocina, se resume en otra simple ecuación:

CUÁNTO MÁS COCINO + MEJOR REVISO MIS COMPROMISOS ACTITUDINALES + RECUERDO QUE EL MUNDO ES IMPREDECIBLE Y NO LINEAL = ESTO ME AYUDA A SOLUCIONAR PROBLEMAS

Después de un largo periodo testando los tres aprendizajes anteriormente expuestos,  decidí fundar Las Cinco Especias®.

Se trata de una metodología de aprendizaje original que nos ayuda a mejorar nuestras habilidades de liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, gestión del tiempo y de inteligencia emocional fundamentalmente enfocada en la resolución de problemas, a través de la conexión entre las manos y el cerebro, aflorando compromisos a través del juego responsable con Lego®Serious Play® y comprobando la consecución de los mismos a través de sesiones en cocina en tiempo real con nuestro producto Juggling Box.

Una experiencia provocadora que ayuda a las personas a hacerse preguntas, a resolver conflictos y a comprometerse con la evolución.

Referencias:

LEGO®SERIOUS PLAY® methodology by Robert Rasmussen.

LA MANO, Frank R. Wilson.

THE BRAIN THAT CHANGES ITSELF, Norman Doidge.

INTERNET: https://es.wikipedia.org/wiki/Neurona_especular

http://assets.mheducation.es/bcv/guide/capitulo/8448171519.pdf

Fuente: Founder at Las Cinco Especias.

C. Marco

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s