La importancia de no convertirse en un Jefe Zombi

 

“Donde quiera que veáis la moderación sin tristeza, la concordia sin esclavitud, la abundancia sin profusión, decid confiadamente; es un ser venturoso el que aquí manda”.

Jean-Jacques Rousseau

La verdad es que hay cientos de publicaciones de expertos, tanto online como offline, sobre cómo ser un buen jefe y constituyen unas contribuciones muy positivas al respecto, por lo que si el título de este artículo no te genera mucha emoción o te resulta reincidente, te invito a dejarlo aquí y leer algo que te motive más. Si por alguna razón decides leerlo, te diré que voy a intentar ser concreto para no sobrecargarte de muchas teorías o experiencias porque en este tema en particular, cada uno tenemos nuestra propia visión y muchas veces pasar de la teoría a la práctica en el día a día es razonablemente complicado. De ahí que, lo que aquí expongo, tan sólo sea mi visión de cómo se puede trabajar individualmente para ser un buen Director o Manager sin convertirte en un Zombi. Ojo que vienen muchos con la séptima temporada de “The Walking Dead”.

En mi carrera profesional y en las distintas Compañías donde he trabajado, me ha tocado tener muchos jefes por encima de mí, en otras ocasiones alguno menos, en otras yo he tenido un jefe y a su vez yo era el jefe de otros…e incluso durante bastante tiempo he sido mi propio jefe, dónde normalmente gestionas equipos propios y en outsourcing y hasta en ocasiones varias, tienes reuniones contigo mismo para tomar ciertas decisiones un tanto delicadas.

En cualquiera de los casos, el aprendizaje que he podido obtener de todas estas experiencias profesionales acerca de las competencias y habilidades que tiene que tener un buen jefe, se resume en este conjunto de sencillos “drivers” que, a mi modo de ver, ayudan a que el “engagement” del equipo sea más sólido y se genere el compromiso por parte de sus integrantes.

1. Fomenta el amor, el respeto, la paciencia y la humildad, valores que constituyen una clara referencia y que nos permiten interactuar con otros seres humanos de forma natural, sin tener que comunicarnos de una forma ficticia para desarrollar cualquier acción o alcanzar cualquier objetivo.

Úsalos a discreción, las personas de tu equipo van a valorar estas cualidades muy por encima de todo lo demás y te seguirán incondicionalmente, sin peloteos, astucias ni atajos.

2. Antepón la verdad frente a lo creíble. El “marketing interno” es positivo y razonable, pero no quieras hacer creer a tu equipo que las vacas vuelan.

Las personas de tu equipo siempre van a guardar en la retina cuando defiendas la verdad frente a lo creíble, independientemente de quién tengas delante. Las lenguas de doble filo, las excusas y los excesos son los instrumentos del miedo que utiliza el jefe zombi.

3. Da buen ejemplo con tus palabras. Las neuronas espejo funcionan de maravilla con las personas de tu equipo.

Si críticas a tus colegas, si minusvaloras un esfuerzo de una persona, si procrastinas, si llegas a decir a alguna persona de tu equipo ”esto ya me da igual”…estarás sembrando la semilla zombi a tu alrededor. Como jefe puedes evaluar y cuestionar un determinado trabajo, está en tu nómina. Pero no evalúes ni cuestiones a la persona que lo hizo.

4. Nunca dejes en evidencia a un miembro del equipo delante de otros miembros del equipo o delante de otras personas de otros equipos. Felicita y reconoce el esfuerzo de las personas en público.

Todas las personas cometemos errores o tenemos malos días en los que las cosas no salen bien. Habla con esa persona, dale feedback en positivo y ayúdale a que explore por qué ha cometido el error. Muéstrale el camino con una buena actitud por tu parte.

5. Evita crear “grupos de golf” y “guetos excluyentes” dentro de tus equipos. Todos deben tener el mismo alcance a toda la información que manejas como jefe. Debe haber democracia en el proceso.

Los miembros de un equipo, afortunadamente, son diferentes entre sí. Algunos tienen más afinidad entre ellos y otros menos. Intenta permanecer en una zona neutra. No hay cosa que pueda indignar más a una persona que ser tratado de manera diferente según su rol o su relación con el jefe. Es necesaria la democracia en el proceso de compartir información, transmitiendo claramente a todos los miembros del equipo la necesidad de mayor discreción con aquello que tiene un carácter más confidencial.

6. Transmite los objetivos a los miembros de tu equipo con transparencia y asegúrate que sean alcanzables.

No hay nada peor para un miembro de un equipo que recibir la misión de alcanzar un objetivo que no tiene sentido o que no es alcanzable. Los jefes zombis son muy buenos en esto, lanzan retos u objetivos sin mucho sentido común a sus acólitos zombis. Los buenos jefes son serios y profesionales en este sentido y ayudan a construir los objetivos conjuntamente con cada miembro de su equipo.

7. Sé generoso con las personas de tu equipo, dedícales el tiempo necesario para conocerles y ayudarles en todo lo que esté en tus manos.

Ser generoso en este contexto hace referencia a la capacidad de abrirte a las personas y concederles el máximo posible de tu tiempo para conocerles mejor y poder ofrecerles tu ayuda. Recuerda que como Jefe, deberías estar al servicio de los miembros del equipo y no al revés. Cuando el trabajo esté realizado, el reconocimiento siempre será de ellos, siéntate en la última fila del auditorio y disfruta.

8. Mantén tu nivel de honradez a nivel material y mental por encima de todo.

El mundo empresarial y la ingeniería financiera han dado la oportunidad al ser humano de enriquecerse de forma lícita pero también de forma ilícita, renunciando a sus propios principios y valores y tan sólo teniendo cierto interés en atesorar riqueza material o fama para sí mismo, renunciando a la creación de riqueza espiritual basada en el esfuerzo, la creatividad y el talento. Hay algo peor que dejarte seducir por lo material, y es la prostitución mental.

9. Sé ecuánime, respetuoso y justo en las evaluaciones que haces de los miembros de tu equipo.

Esto se debería acabar. Microsoft o Deloitte lo están abandonando. Hay que decir no a los rankings numéricos de empleados. El talento tiene que ser evaluado de una manera más inteligente y ecuánime. La escala ZOMBI se divide en 5 tipos de calificación, que corresponden a las 5 letras que configuran la misma palabra ZOMBI:

Z= Zoquete. Empleado que no alcanza sus objetivos. No tiene capacidad y además no quiere. Útil para nada.

O= Obeso Mental. Empleado que tiene altibajos en su rendimiento. Alcanza parcialmente los objetivos pero se encuentra algo desmotivado.

M= Mediocre. Empleado que se encuentra en la media. Cumple sus objetivos pero sin destacar en ninguno.

B= Babosa. Empleado que está por encima de la media y cumple sus objetivos y las expectativas de su Jefe Zombi

I= Influenciable. Empleado que supera las expectativas de la Organización y de su Jefe Zombi. Gran Zombi con aspiraciones a ser Jefe Zombi.

10. Cultiva en las personas de tu equipo la necesidad de aprender, disfrutar y servir a la sociedad.

Si alguna de estas variables falla, algo no estás haciendo bien con tu equipo. Si los miembros de tu equipo disfrutan y sirven, pero no aprenden, se estancarán. Si aprenden y sirven, pero no disfrutan, se convertirán en unos infelices. Y si aprenden y disfrutan, pero no sirven, su autoestima se irá al suelo y se verán como unos inútiles. Busca el equilibrio de los tres ejes.

11. Incentiva y recompensa la creatividad y el conocimiento de los miembros de tu equipo. Pero más aún recompensa que se distribuyan en modo “open source”.

Los miembros del equipo siempre agradecen aprender de otras personas y generar la transferencia de conocimiento de una forma voluntaria. Haz mejor a las personas de tu equipo y tu equipo te hará mejor Manager.

12. Trabaja junto a tu equipo con la calidad necesaria para conseguir la felicidad y la lealtad de los clientes. No eduques a tu equipo en el trabajo para justificar o “salir bien en la foto” internamente.

Aunque puedas parecer un “outlier” o un marciano dentro de la Organización, defiende tu estilo de trabajo frente a colegas y directivos. Tu misión es hacer las cosas con calidad, comunicar eficazmente y de una forma real los posibles problemas que seguro surgirán por el camino y sé flexible con los cambios que se producen. Baila tan bien como si no te estuvieran mirando, trabaja tan bien como si no te estuvieran evaluando. La recompensa vendrá en forma de respeto y admiración por parte de los clientes y de tu equipo.

13. Dedica el tiempo necesario a dar la bienvenida a los miembros del equipo y también a su despedida cuando ya no formen parte de él.

No hay nada peor que entrar a trabajar a una nueva Compañía o área de la empresa y encontrarte que tienes el puesto de trabajo con algunas cosas necesarias para comenzar pero sin tu jefe presente porque “está muy ocupado”. Lo mismo ocurre cuando dejas la Compañía o cambias de departamento. Dedícales el tiempo necesario porque la ley del karma de causa-efecto se hace muy tangible.

14. Influencia positivamente en los miembros de tu equipo para generar compromisos.

Las personas solemos comprometernos con algo o con alguien cuando se ha alcanzado el nivel de respeto, admiración y confianza necesaria para mantenernos firmes, no sólo cuando las cosas marchan viento en popa a toda vela, sino también cuando el barco hace aguas. Cuanto mayor sea el número y la calidad de los compromisos que consigas de tu gente, más cerca estarás de gestionar bien el talento.

15. No compres la voz de los miembros de tu equipo ni la de tus clientes

Todavía recuerdo un jefe zombi que reunió a todo su equipo y les dijo algo curioso sobre el NPS (Net Promoter Score) y el ENPS (Employee Net Promoter Score): “vais a hacer la evaluación de la Compañía y os digo lo siguiente, si trabajáis aquí, deberíais poder recomendar a vuestros amigos y familiares trabajar aquí, así como los productos y servicios que prestamos a los clientes, ¿no? Lo contrario sería del género idiota. Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Olé! Eso es dejar actuar y pensar con libertad. Este director llevaba casi 20 años en la Compañía y fue despedido varios meses después de la evaluación. Los miembros de su equipo no le hicieron mucho caso. De forma general, a las personas no nos suele gustar que nos presionen de esta manera.

SERGIO PÉREZ LÓPEZ- FUNDADOR DE LAS CINCO ESPECIAS

Las Cinco Especias®, un espacio de aprendizaje dónde el juego y la cocina se unen a través de la imaginación y la diversión para comprender mejor nuestro entorno y ayudarnos a cumplir nuestros objetivos personales y profesionales.

Estamos comprometidos con la Evolución.

Utilizando las metodologías de Lego®Serious Play® y Juggling Box, jugamos a construir pensamiento con las manos a través de los ladrillos LEGO y lo materializamos con unas sesiones de cocina en directo para trabajar sobre “las cinco especias” del desarrollo personal: Liderazgo, Comunicación, Trabajo en Equipo, Gestión del Tiempo e Inteligencia Emocional.

Fuente: Founder at Las Cinco Especias.

C. Marco

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