¿La mejora continua tiene “techo”?

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Podríamos empezar con un “NO” rotundo y seguir con el siguiente razonamiento, la mejora es infinita, debido a que la perfección no existe y es continua, porque el tiempo, no se detiene. El tiempo nos enseña a hacer las cosas mejor o al menos, diferente. Somos personas en constante evolución.

¿Tenemos 10 años de experiencia o hemos repetido lo aprendido el primer año 10 veces? ¿Nos dedicamos a repetir una y otra vez lo mismo, de la misma forma?

Si tu respuesta a esta última pregunta ha sido positiva, no sabes lo que te estás perdiendo. Estas dejando de lado la adrenalina de lo desconocido, visitar sitios nuevos, el riesgo de equivocarte, y sí; lo mejor es equivocarse para poder aprender a hacerlo mejor, porque lo importante no lo olvides, es el camino y lo que aprendes al caminar.

“Lo más constante en esta vida es el cambio. Todo fluye, nada permanece. Nunca te bañarás dos veces en el mismo río” Heráclito

Ahora ya estamos listos para abandonar la “zona de confort”. Volviendo al tema que nos ocupa, la mejora continua no tiene techo, pensar eso es ponerse límites. ¿Cuántas veces hemos pensado que teníamos límites, que de una determinada situación personal o profesional no podríamos salir? Pero los hemos superado, como humanidad tenemos algunos ejemplos. La Tierra era plana, la rueda, producción en serie, el ipod…todo esto nació del inconformismo y de la inquietud para superarse y romper con la cotidianidad, romper con lo ordinario para ser extraordinarios. Hemos puesto ejemplos de grandes hechos conocidos por todos, pero en el día a día hay pequeñas cosas que podemos mejorar o al menos cambiar, porque sin cambio no hay mejora. Los héroes cotidianos que hacen cosas extraordinarios están en todas partes, en las empresas, en las familias.

“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”Eduardo Galeano

Te propongo un reto.

Vamos a evitar pensar en grandes cambios, grandes inversiones, en ideas maravillosa que son costosas en tiempo y dinero. Pensemos en cambiar algo sencillo y rápido, intentemos simplificar lo máximo posible y determinar una acción y hagámosla. Después de esta saldrá otra igual de pequeña aunque mejor, porque habremos empezado a andar y al poco tiempo cuando miremos hacia atrás veremos el camino recorrido, ya no habrá sido una repetición tras otra de lo mismo, y lo más importante será mirar hacia delante. LLegados a este punto, te darás cuenta de lo que queda por recorrer, no querrás volver a la “zona de confort”, te motivará mucho el ver que la meta no existe, porque no lo olvides, no hay meta, no hay perfección, pero sí existe la mejora infinita y continua.

“Cada meta alcanzada es solo un nuevo punto de partida”.

Fuente: Víctor Peinado. http://www.leansisproductividad.com

C. Marco

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