El éxito está en tu inconsciente

 

Muchas veces habrás oído que tu calidad de vida depende de la calidad de tus pensamientos. Y esto es así porque la mente funciona del siguiente modo: tus pensamientos determinan tus sentimientos; tus sentimientos tus comportamientos; y tus comportamientos tus resultados.

Un pensamiento no es otra cosa que un impulso de energía que te lleva a actuar de una determinada manera. Nuestra mente ordena y el cuerpo hace. Una forma de pensar ganadora (grande) te lleva a tener comportamientos ganadores (grandes) y por tanto resultados ganadores (grandes)… y también lo contrario sucede. Pero aceptando esto, hay una pregunta que brota de manera inmediata: ¿Por qué unas personas piensan de una manera y otras personas de otra distinta?

La respuesta está en nuestras creencias que son el software de nuestro inconsciente. Y a esto conviene prestarle mucha atención porque condiciona nuestra vida de manera determinante. Creemos que a lo largo del día tomamos muchas decisiones de manera consciente, cuando no nos damos cuenta que todas esas decisiones –producto de lo que pensamos– están previamente condicionadas por nuestro inconsciente –lo que creemos–. Dicho de manera resumida: Tu inconsciente gobierna tu vida.

Por eso hay tanta gente que hace cursos, seminarios, másters… –y todo tipo de formación– pero su vida sigue siendo la mismo. Y esto es así porque sus creencias siguen siendo limitantes, de carencia y escasez. Se ha atacado el ‘efecto’ (lo externo) pero no la ‘causa’ (lo interno).

La pregunta que surge de manera inmediata es cómo puedo trabajar el inconsciente. Y para ello antes de nada, conviene apuntar algunas ideas al respecto:

1. La mente subconsciente funciona según el principio de autosugestión; y el principio de autosugestión abarca todos los estímulos que recibimos por los cinco sentidos, ya sean intencionados (voluntarios) o no intencionados (involuntarios).

2. La mente subconsciente no discute si algo es cierto/falso o bueno/malo, simplemente acepta lo que nosotros le ordenamos o absorbe del entorno como verdadero.

3. La mente subconsciente asume cualquier orden que se le dé con absoluta Fe de manera repetida una y otra vez.

4. El éxito para el dominio de la mente subconsciente estriba en: alimentarla de inputs positivos (a lo que aspiramos) y controlar/dominar los estímulos y las emociones negativas (lo que no deseamos ser). Cada input positivo suma y cada input negativo resta y lo contrarresta: lo relevante es el neto.

5. La habilidad de alcanzar e influir en el subconsciente es una cuestión de hábito y todo hábito se basa en la disciplina. La disciplina mental es la primera ley de la vida. Lo fácil es adoptar la postura cómoda: dejarse llevar en función del viento (circunstancias) que sopla en cada momento. Si no te haces cargo de tu mente, tu mente se hará cargo de ti.

6. Los estímulos negativos se controlan a través de la ‘atención consciente’. Nuestra mente consciente es el guardián de lo que accede al subconsciente y puede paralizar los pensamientos/emociones negativas por medio de la neutralización. Esto escribíamos en el capítulo 27 (Pensamientos) de Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª ed.): «La atención consciente es pararte de manera consciente a neutralizar lo que no te conviene para elegir lo que te conviene. Hay un cuarto de segundo entre el momento en el que una persona siente un impulso y el momento en que actúa. Si te das ese cuarto de segundo te puedes cuestionar las decisiones y elegir lo mejor en cada momento». Nada puede llegar a la mente subconsciente sin nuestro consentimiento, por eso, ‘somos dueños de nuestro destino‘.

7. El éxito está en el control mental que reside en la vigilancia permanente de toda influencia (pensamientos/emociones) negativa. Hay que cercar, atrincherar y proteger la mente de lo tóxico (pobreza, escasez, limitación) que es lo que abunda en la masa y la sociedad. Cuida con las redes sociales y los medios de comunicación: hay mucho ruido.

8. Puedes controlar tu mente, pero la mayoría de la gente no ejerce este poder, y queda en manos de las circunstancias (inconsciente colectivo = masa). Así lo refleja Joseph Murphy: «El hombre que no es consciente de su propio poder espiritual está, por lo tanto, sujeto al inconsciente colectivo, la carencia y la limitación».

9. Importante: no somos víctimas de las circunstancias; somos víctimas de nuestra FE, de lo que creemos, esto es, de nuestras creencias incrustadas en nuestra mente subconsciente. Quimby decía: «El hombre es la expresión de sus creencias». Te conviertes en lo que crees, te guste o no.

10. Al Universo no le importa el tamaño de tus metas. Nada es mucho ni poco para el Universo porque para el Universo no existen ningún tipo límites: la frontera que separa lo posible de lo imposible es simplemente una creación de la mente (o sea, tú creas ese límite). No existen los límites, existen las limitaciones, que son creencias mentales. Te da lo que le pides.

11. Todo se basa en el siguiente principio: tu vida ‘exterior’ es un reflejo de tu mundo ‘interior’. Para que cambie tu vida por ‘fuera’ tienes que cambiar tú por ‘dentro’.

La forma de comunicarnos con esa Inteligencia Superior (Poder Supremo, Mente Universal o Fuente) que ordena el Universo es a través de la mente subconsciente. El subsconsciente es la fuerza divina; el subconsciente es lo que eres. Por eso, no atraes a tu vida lo que quieres (conscientemente), sino lo que eres (inconscientemente). Todo lo que allí se deposita se convierte en creencia y se materializa en el plano físico (material), porque nuestras actitudes y comportamientos vienen determinados por esas creencias. Como dice Thomas Troward en La ciencia mental:

«Existe una correspondencia entre nuestra propia actitud mental (subconsciente) y las fuerzas invisibles de la naturaleza. Nuestro pensamiento de cualquier cosa forma un prototipo espiritual de ella, constituyendo así un núcleo o centro de atracción de todas las condiciones necesarias para su eventual externalización por una ley de crecimiento inherente al propio prototipo».

Y añade:

«La ley es siempre la misma: nuestros pensamientos  forman un prototipo espiritual que, si se deja intacto (no cambiamos a cada instante), se reproducirá en las circunstancias externas. Pero según el tipo de prototipo que formamos, atraeremos lo negativo con la misma ley que atraemos lo positivo».

Somos nuestros pensamientos (estímulos) dominantes que se transforman en creencias en nuestro subconsciente que emiten una frecuencia (vibración) que se envía al Universo y que nos responderá con las personas, circunstancias y situaciones precisas (positivas o negativas) para que eso se haga realidad. No es casual que Napoleon Hill en Piense y hágase rico apunte:

«Nuestros cerebros se magnetizan con los pensamientos que dominan nuestra mente y que, por medios con los que no estamos familiarizados, estos ‘imanes’ atraen hacia nosotros las fuerzas, las personas y las circunstancias de la vida que están en armonía con la naturaleza de nuestros pensamientos dominantes. El Universo transforma, por algún mecanismo, en realidad física nuestros pensamientos dominantes».

Somos conciencia creadora porque somos nuestra atención: en lo que te concentras es lo que atraes. Da igual lo que quieres, lo importante es en lo que pones atención: allí donde va tu atención va tu vida. Esto es: Da igual si quieres cosas positivas pero tu mente se centra en lo negativo; lo relevante no es lo que quieres sino en lo que pones tu atención

Y eso es habitualmente lo que pasa: que estamos centrados en lo que no queremos y en emociones netativas (críticas, quejas, reproches, rencores, envidias…) que son como tomarse veneno espiritual para nuestra vida. La Física Cuántica lo dice claro: la realidad no existe; la realidad la estamos creando a cada instante con la frecuencia que desprendemos desde nuestro inconsciente que es el almacén de nuestros pensamientos dominantes. Por eso, como decía Wayne W. Dyer: «Cuando cambiamos nuestra forma de mirar las cosas, las cosas que miramos cambian». Cuando alteramos nuestra forma de pensar alteramos las cosas que nos ocurren. Las personas somos energía vibrando en diferentes frecuencias.

En definitiva, o controlas tu mente o tu mente te controla a ti. Entrenar y dominar la mente es la habilidad más importante para el éxito y la felicidad, porque todos nuestras acciones/movimientos son el producto de lo que la mente dicta: la mente ordena y el cuerpo hace. El éxito es un estado mental sostenido a lo largo del tiempo. Y todo hay que decirlo: la mente tiende de manera natural a lo negativo, por eso se exige determinación, esfuerzo y coraje para lograrlo, pero en ello nos va la vida.

Dos personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición) reflejan lo apuntado, tu vida es el reflejo de tu inconsciente. El primero es Earl Nighingale quien afirmaba: «Cualquier cosa que plantemos en nuestra mente subconsciente y nutramos con repetición y emoción, un día se convertirá en realidad»; el segundo es Emmet Fox quien decía: «Su principal tarea en la vida es crear dentro de usted el equivalente mental de lo que quiere hacer realidad y disfrutar en el mundo».

A raíz de lo visto, podemos concluir dos características del subconsciente:

1. Su fuerza creadora: lo que se convierte en creencia en tu subconsciente (interior) se acaba manifestando en forma de realidad física (exterior). El reino espiritual está dentro de nosotros y así como lo concebimos, así se acaba convirtiendo en un hecho tangible. Tu vida es un reflejo exacto y perfecto de lo que albergas dentro de ti.

2. Su principio de funcionamiento: que es la autosugestión, y por tanto, en la medida que tomamos conciencia de esto podemos convertirnos en aquello que deseamos. La mayoría no es consciente de su poder y el resultado no es difícil de predecir, quedar en manos de las circunstancias (entorno). Así lo refleja Thomas Troward:

«Los no instruidos tienen poca o ninguna opción: forman su concepto de acuerdo con la tradición que han recibido de otros, y hasta que no aprendan a pensar por sí mismos, tendrán que respetar y aceptar los resultados de esa tradición. Y seguirán así, hasta que admitan que las leyes naturales no admiten ninguna excepción [es para todos igual], y que por defectuosa que la idea tradicional sea, su aceptación implicará una reacción correspondiente a la Mente Universal, que se refleja en la vida externa de la persona. Pero aquellos que entiendan la Ley de la materia, no tendrán a quien echar la culpa, sino a sí mismos, si no obtienen todos los beneficios posibles de la misma».

Para quienes saben cómo funcionan las leyes mentales sólo hay un camino: la autorresponsabilidad. Tu éxito en la vida depende de la relación que tengas con tu mente subconsciente. Somos dueños de nuestro destino en la medida que somos dueños de nuestro subconsciente, teniendo en cuenta que el Universo es un catálogo de infinitas posibilidades, y que la creencia en la limitación es la única cosa que causa la limitación. Si no trabajas tu inconsciente, tus posibilidades de éxito son limitadas. No cambiarás tu vida a menos que cambies tu inconsciente. Lo primero es tener el control de uno mismo. O con otras palabras: El control de tu vida depende del control de tu mente subconsciente. Trabaja tu inconsciente y tu inconsciente trabajará para ti.

Fuente: Conferenciante, escritor y formador en liderazgo y motivación. Autor del bestseller ‘Aprendiendo de los mejores’.

C. Marco

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