Eficiencia, eficacia y efectividad: El trinomio hacia Éxito

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Hoy en día el dinamismo mundial exige a las entidades, tanto públicas como privadas, un alto nivel de competitividad, obligando mayor capacidad de respuesta en función a la información generada. Constituir vigencia y preferencia social en el mercado local, nacional e internacional, debiera ser prioridad, en el entendido de contarse con calidad en los productos y servicios, eficiencia en los recursos humanos y tecnología punta en el equipamiento.

En el ámbito profesional los términos de eficiencia, eficacia y efectividad son frecuentemente utilizadas. Sin embargo, la interpretación de los mismos, se somete a interpretación interesada, especialmente cuando se cree que la instrucción ha sido bien entendida.

Alegremente, oímos decir frases como “qué eficiente es esa persona” o “usted es una persona muy eficaz”. Lo curioso también, es que no existe una definición concreta para el uso adecuado de estos términos, tanto es así que hoy en día, están siendo analizados y debatidos dentro de un contexto de reflexión en muchas entidades, donde el nivel de competitividad se hace más evidente.

En términos generales, para quienes desarrollan procesos de calidad la Eficiencia se refiere a la relación existente entre esfuerzo y resultado. Se entiende que un resultado obtenido es producto del esfuerzo desarrollado. Si se obtiene más resultados de un esfuerzo determinado, se habrá logrado una eficiencia. Ahora bien, si se puede obtener el mismo resultado con menos esfuerzo, se habrá incrementado la eficiencia.

En otras palabras, la Eficiencia consiste en realizar un trabajo o una actividad al menor costo posible y en el menor tiempo, sin desperdiciar recursos económicos, materiales y humanos; pero a la vez debe implicar calidad al hacer bien lo que se hace.

Dicho de otra forma, la Eficiencia es la habilidad para conseguir cosas con la menor inversión posible de recursos. Se centra en el método, en el mejor sistema y el tiempo más corto para hacer bien lo que se hace. Se centra en cómo hacer las cosas.

No obstante, “NO BASTA” con ser únicamente eficientes, se necesita aún de otra cualidad que complemente la calidad de los resultados, hoy en día se busca también la eficacia.

Cuando se alcanzan metas u objetivos decimos que se es Eficaz. Dicho de otra forma, la Eficacia es la habilidad para alcanzar los objetivos que se establecen con la menor inversión posible, a la vez que el uso inteligente de recursos.

Entonces, la Eficacia está relacionada con los resultados en relación al cumplimiento de metas y objetivos. Por ello, para ser eficaz se deben priorizar tareas en orden de prioridad, que contribuyan al logro de objetivos y metas previstas, asegurando que valga la pena lo que se haga y que conduzca a un fin determinado.

La falta de eficacia no puede ser compensada con la eficiencia por grande que sea ésta, ya que no hay nada más inútil que hacer eficientemente algo que no tienen ningún valor y que no contribuya en nada. Por eso, es necesario preguntarse si lo que se hace contribuye a algo importante en la entidad.

Ser eficiente es hacer las cosas correctamente. Ser eficaz es hacer las cosas correctas.

La eficiencia es condición necesaria pero no suficiente para ser eficaz.

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Independientemente al logro de la eficiencia y la eficacia es importante también establecer un nivel de satisfacción. Esta satisfacción comprende el uso de un término llamado Efectividad, que hace referencia al nivel de satisfacción logrado para la realización y/o resultados de actividades realizadas, más aún cuando llega al ámbito social. La Efectividad tiene su relación con la eficiencia y la eficacia, cuando de forma austera y objetiva se logran resultados de utilidad para la entidad y la sociedad.

Dicho de otra forma, la efectividad se alcanza en todas las áreas de la vida cuando aplicamos en ellas el equilibrio entre los resultados (Grado de eficacia) y la forma en que utilizamos los recursos para obtenerlos (Grado de eficiencia).

En la combinación y equilibrio de la eficiencia, eficacia y efectividad radica en buena parte el éxito de las personas en el resultado de sus funciones.

¿Cuándo se alcanza un alto grado de Efectividad?

Cuando un profesional mide sus resultados no puede hacerlo únicamente en términos de eficacia, pues el fin último de los recursos no es la simple generación de productos o servicios a buenos costos, sino maximizar la satisfacción de las necesidades de la gente que utiliza aquellos productos o servicios.

Trabajar con efectividad, implica una correcta gestión de los recursos disponibles y alcanzar resultados sin costos adicionales, con calidad y con menor desgaste, ya que se disminuyen los procesos, optimizando además el tiempo con el que contamos.

Por tanto, y de acuerdo con lo anterior, una de las necesidades primordiales es buscar que los profesionales sean más EFICIENTES, EFICACES y EFECTIVOS, mediante el cumplimiento de las metas y objetivos.

C. Marco

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