Como pasar de estar nervioso a ser Imparable

“Tienes que reconocer que el riesgo de avanzar hacia tus sueños es mucho menor que el lento y cotidiano castigo que te impones a ti mismo al destruir tu sueño” —Mel Robbins

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Hace unos días, mientras veía una entrevista que realizaron a Mel Robbins, la autora del libroLa regla de los 5 segundos, salté de mi asiento gritando: «¡ajá, lo sabía!»

Y de inmediato vinieron a mi mente las palabras de Ralph Waldo Emerson:

En cada obra de genio volvemos a encontrar nuestros pensamientos propios menospreciados tantas veces; vienen a nosotros con una majestad extranjera… Mañana un extraño dirá, con la autoridad del buen sentido, lo que nosotros habíamos creído y pensado siempre, y tendremos que recibir, vergonzosamente, nuestra propia opinión de manos de otro.

Durante su entrevista Robbins comentó sobre los resultados de algunas investigaciones científicas en el campo de la psicología.

Pues bien, resulta que esos estudios encontraron algo que yo mismo había experimentado. Y como lo dijo Emerson: recibí de manos de otro mi propia opinión.

¿Y qué era aquello que había descubierto y confirmé por boca de otro? Que la ansiedad y el nerviosismo se transforman con facilidad en entusiasmo.

En varias ocasiones me he sorprendido (¡y complacido!) al advertir que mi nerviosismo ha mutado con asombrosa rapidez en entusiasmo y euforia.

Antes de dar una charla o un taller muchas veces me encuentro nervioso; sin embargo, al poco tiempo estoy emocionado y lleno de energía.

No, no… no sufro de ningún trastorno de personalidad múltiple, si eso es lo que estás pensando (aunque mi mujer no lo descarta).

Ocurre que la ansiedad y el entusiasmo son dos emociones que se manifiestan de igual manera en nuestro organismo.

Cuando estamos nerviosos se nos aceleran las pulsaciones, segregamos cortisol y nuestro cuerpo se prepara para la acción. Eso mismo ocurre, punto por punto, cuando nos invade el entusiasmo.

Por ello, dado que los síntomas son iguales, transformar el miedo en entusiasmo está a nuestro alcance. Si cambiamos nuestra narrativa interna, lo que nos decimos, podemos hacer que el cerebro interprete las cosas de una manera diferente, de una manera que esté más acorde con nuestros objetivos y que nos ayude a movernos en la dirección que deseamos.

Sin embargo, cuando estamos nerviosos es más común que optemos por una estrategia mucho más difícil de llevar a cabo: calmarnos.

Pasar del miedo a la calma es más complicado que pasar del miedo al entusiasmo.

Decirnos a nosotros mismos (mediante el pensamiento, o mejor aún, en voz alta): «Estoy emocionado de poder dar esta charla», o «estoy emocionado de ir a presentar esa entrevista», o «me emociona mucho invitarla a salir», hace que el cerebro interprete las cosas de manera positiva y contribuya a ponernos en un estado de ánimo que favorece el éxito.

En lugar de ver la situación como una amenaza la replanteamos como una oportunidad, de crecimiento o de lograr algo que es importante para nosotros.

Las investigaciones a las que se refería Robbins encontraron que las personas que se decían a sí mismas: «estoy emocionado» en lugar de «estoy nervioso», lo hacía significativamente mejor en pruebas matemáticas, en presentaciones públicas y hasta ¡cantaban mejor en el karaoke!

Y como la práctica hace al maestro, en este momento me estoy diciendo: «estoy emocionado de darle al botón ‘publicar’ con este artículo».

Fuente: Las Notas del Aprendiz.

C. Marco

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