Compromisos entre empresas y trabajadores

¿CONTRATOS DE UN TRABAJADOR?

Contrariamente a lo que la mayoría de las personas piensa, cuando un trabajador ingresa a una Empresa o una Organización, no solo firma su contrato laboral.

Hay al menos otros dos contratos que se están estableciendo en ese momento y que pueden ser vitales para el funcionamiento de una Empresa.

El Compromiso Laboral:

Todos cuando ingresamos en una Empresa firmamos un contrato de trabajo, al que denominaré el contrato laboral, que puede reunir muchas formas o características, de acuerdo a la Ley y a la voluntad de las partes que lo suscriben.

Le llamaré de ahora en adelante Contrato núm. 1.

Todos mas o menos tienen la misma estructura (Duración, Salario, Condiciones, Tiempo de Trabajo, Vacaciones, Posición a ocupar y Convenio de Aplicación para todo aquello que no esté contemplado en este acuerdo.)

Incluso cuando no hay contrato la ley prevé que derechos y deberes existen en la relación laboral.

Pero al lado de este contrato laboral, legal o como queramos denominarle, existe otro contrato que se está estableciendo desde ese mismo momento entre la  Empresa y el trabajador.

El Compromiso psicológico:

Es el contrato psicológico. Las expectativas que las dos partes tienen acerca del comportamiento esperado por el otro.

A este contrato le llamaré contrato núm. 2.

La Empresa esperará fidelidad, aportación, iniciativa, un esfuerzo extra cuando la necesidad lo requiera.

El trabajador por su parte esperará respeto, garantía de desarrollar una profesión, o un proyecto, poder aprender, posibilidad de promocionar y de mejorar su posición o su retribución, equidad, seguridad y toda una serie de emociones, sentimientos y realizaciones.

Curiosamente la mayoría de estas acciones no están  relacionado, prioritariamente,  con el puesto de trabajo o la empresa en la que uno desarrolla o va a desarrollar, sino con una realidad mucho más rica y amplia que es su propia vida, la que realiza dentro y fuera del mundo laboral.

Podrían cambiar la Empresa, la fabrica, la oficina o el puesto, y las personas mantendrían esas esperanzas en cualquier lugar donde vayan.

Lo que hace en la Empresa no es el fin, sino el medio a través del cual una persona busca la forma de no sufrir o de gozar.

Y añado conscientemente la expresión no sufrir, porque la mayoría de los trabajadores españoles o no valoran o no aprecian el termino de disfrutar dentro del mundo del trabajo.

Por el contrario, cada vez más aumenta el número de aquellos que habiendo padecido o padeciendo los efectos del paro o de la temporalidad, valoran un trabajo y un salario como la forma de evitar los males que la crisis trae.

En una palabra y aunque muchos trabajadores no lo sepan, trabajan para vivir, aunque algún director despistado y algún director de recursos humanos teórico, piense que viven para trabajar.

El compromiso social:

Y existe aún un contrato adicional, al que yo denomino el contrato social o de clima, por el cual la persona necesita sentirse respetada, apoyada, medida con equidad, comprendida… por el resto de seres,  que componen la organización en su más amplia acepción.

A este le llamaré contrato núm. 3

El trato recibido por los jefes, por los clientes, pero sobretodo y ante todo por los propios compañeros se convierte en un factor de eficiencia en las Empresas.

Cuando este contrato se rompe mediante la hostilidad, la incomprensión o simplemente las reglas de la manada o de la tribu, muchos buenos trabajadores dejan de colaborar eficientemente.

Todos conocemos los casos de personas que abandonan su puesto de trabajo por el mal clima, o el de los veteranos que amenazan al chaval nuevo a causa del ritmo que con el que trabaja.

¡Ojo niño, no vayas tan deprisa que te vas a herniar¡¡¡ fue el comentario que escuché un día en una fabrica donde estábamos negociando un sistema de primas. Alguno de aquellos chavales jóvenes se mordían las uñas, queriendo realizar su trabajo y ser valorados, ante las invectivas y veladas amenazas que algunos veteranos les lanzaban.

Conviene decir que algunos directores de RR.HH. suelen tender a identificar los problemas de clima laboral con los incumplimientos de la Empresa en todo aquello que tiene que ver con el contrato psicológico. (el contrato núm. 2) cuando en realidad es el efecto de comportamientos, costumbres, rutinas o ritos que llevan a intoxicar el ambiente de trabajo.

Algunas actitudes sindicales y excesos de liderazgo,  que en el fondo son frustraciones personales, inciden de manera muy negativa en ese enrarecimiento del clima.

En resumen:

Sepa que hay al menos tres contratos permanentes en la vida de cualquier trabajador

Que la gente trabaja para vivir y no vive para trabajar

Sepa distinguir los tres contratos para saber donde están sus problemas.

Que la gente toxica le puede estar hundiendo la Empresa aunque sus condiciones de trabajo y el trato a sus empleados sea excelente.

Que las frustraciones personales se manifiestan sobretodo intoxicando el clima en el contrato núm. 3

Y que aunque Vd. Mejore las condiciones del contrato núm. 1 y que se esfuerce en lanzar programas de cumplimiento del contrato núm. 2, la gente toxica de su organización le puede hundir la pata núm. 3 de esta mesa y no se conocen mesas que aguanten de pie con solo dos patas.

Fuente: José María López Domínguez.

C. Marco

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