En compañía de los mejores

La incertidumbre es el refugio de la esperanza“. Henri Frederic Amiel

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Hoy en día tenemos gran acceso a la vida privada (o mejor dicho, a la parte de su vida privada que desean hacer pública) de muchos personajes de gran éxito: actores, músicos, deportistas, emprendedores y famosos cuyo único mérito es ese, ser famosos.

A través de las redes sociales podemos conocer lo que comen, cómo entrenan, los triunfos que conquistan, los lujosos restaurante que visitan, lo seguro que son de sí mismos…

Ponen gran empeño en hacernos saber lo fascinantes que son ellos y sus vidas.

Y claro, las comparamos con las nuestras: llenas de dudas, decepciones, enfados; también alegrías, por supuesto, pero casi siempre fugaces.

Y entonces, nos frustramos un poco más, sentimos que estamos a kilómetros de distancia de esas estrellas con tanto brillo.

Sin embargo, algunas veces, en alguna entrevista o en alguno de sus libros, nos dejan conocer un poco más. Nos permiten atisbar que es lo que en realidad pasa debajo de la reluciente y muy editada superficie.

Comprendemos así que a ellos también los martirizan las dudas, las inseguridades y el miedo al fracaso.

Llegamos incluso a saber que antes de alcanzar el éxito fallaron en más de una ocasión, y que durante una gran trecho de su viaje no sabían si lo iban a conseguir. Si sus sueños, aquello por lo que tanto se esforzaban, se harían realidad.

Sería de gran beneficio para todos los que todavía estamos empujando, los que aún no llegamos, conocer el lado menos brillante del éxito.

Este reclamo lo hizo también Abraham Lincoln:

A los hombres les encanta publicar el éxito de sus esfuerzos, pero son tímidos publicando sus fracasos. Los hombres se empobrecen por el ocultamiento unilateral de errores y fracasos.

Cómo no va a reconfortarnos saber que la muy exitosa J.K. Rowling, estuvo mucho tiempo sin saber que sus pequeños magos serían tan famosos (¡y tan lucrativos!):

Ahora no me voy a parar aquí y decirles que el fracaso es divertido. Ese fue un período oscuro de mi vida, no tenía ni idea de que se iba a convertir en lo que la prensa ya ha representado como una especie de final de cuento de hadas. No tenía idea de qué tan largo sería aquel túnel, y durante mucho tiempo, la luz al final del mismo era una más esperanza que una realidad.

En el momento que decidimos apartarnos del camino más convencional, y nos arriesgamos a seguir nuestra propia ruta, la vida se vuelve confusa.

Y es normal que así sea, no hay huellas que seguir ni mapas para consultar, la ruta la vamos descubriendo con cada paso que avanzamos.

Habrá salidas en falso, tropezones, caídas. Y también avances. Y sobre todo, crecimiento y auto-descubrimiento.

Así que si tienes dudas, si no sabes si vas por el camino correcto, no te preocupes, estás en buena compañía, en compañía de los mejores.

Fuente: Las Notas del Aprendiz.

C. Marco

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