Aprender a trabajar bajo presión

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¿Qué se puede hacer cuando nos sentimos presionados en el trabajo? ¿Acaso hay alguna manera de estar más aliviados?

Recuerdo haber pasado por situaciones estresantes en donde mi mente estuvo al borde del colapso nervioso. Proyectos cerca de la fecha de entrega, problemas técnicos inesperados, clientes enviando varios emails al día requiriendo una actualización de estado, emails con asunto de “URGENTE”… todo esto hacía un combo perfecto para producir un estado de ansiedad y presión al mismo tiempo.

Pero ahora, viéndolo en retrospectiva, me pregunto hasta qué punto valió la pena “hacerse tanta mala sangre”. Lo que parecía tan grave en realidad no lo era y lo que yo tanto temía nunca sucedía. Incluso el peor escenario posible tampoco iba a generar un desastre en mi vida, ni en la vida de nadie, por lo que no había necesidad de preocuparse tanto.

Quiero aclarar que para mí trabajar bajo presión no es algo necesariamente negativo. De hecho, puede ayudarnos a sacar lo mejor de nosotros mismos. Pero creo también que hay casos en donde vivir presionado (o hasta estresado) por el trabajo no tiene sentido. No sólo es perjudicial para la salud sino también para el alma.

Considero importante aprender a manejar las presiones laborales diarias por las siguientes razones:

  • Fortalecernos mentalmente
  • Evitar estresarnos
  • Mejorar la toma de decisiones
  • Incorporar hábitos positivos para un estilo de vida más saludable (mejor alimentación, más ejercicio físico)
  • Aprender de nuestra experiencia pasada (errores cometidos, aciertos, resolución de problemas)

¿Qué causa la sensación de presión?

Para aprender a controlar nuestras emociones en el trabajo, recomiendo identificar el origen de nuestras presiones. El estado de “presión” se produce por lo general cuando:

  • Estás muy cerca de la fecha de entrega de un proyecto, presentación o reporte y crees que no lo podrás entregar en tiempo y forma.
  • Estás saturado con tareas y responsabilidades sintiendo que “no das abasto”.
  • Tienes que cumplir una tarea sin margen de error.
  • Sentís miedo a equivocarte e imaginas las posibles consecuencias de tu error.
  • El jefe lo controla todo.
  • Se cumple todo lo anterior al mismo tiempo (sensación de caos total).

Te invito a compartir a través de los comentarios (al final del artículo) las situaciones que te generan presión en tu trabajo.

10 ideas para aprender a trabajar bajo presión:

Retomar el control y la calma es muy importante para empezar a disfrutar lo que hacemos día a día o, al menos, para que no sea tan desagradable. El trabajo ocupa una gran importante de nuestras vidas, por lo que es una buena idea que sea un actividad placentera y espiritualmente satisfactoria.

Los consejos que sugiero a continuación me han servido en diferentes momentos para trabajar bajo presión y poder desempeñarme correctamente sin llegar a un nivel de estrés tóxico.

#1 Tomar un descanso – Está comprobado que la mente humana puede mantener la concentración por un período no mayor a dos horas. Luego de ese tiempo necesita un descanso mínimo de quince minutos para recuperar algo de energía y aclarar el panorama.

Durante el tiempo de descanso desconéctate de todo: apaga el celular, aléjate de tu oficina o lugar de trabajo, y de ser posible salí a caminar unas cuadras al aire libre observando tu alrededor en modo “Zen”. También es saludable mantener una conversación con algún colega o amigo sobre algo totalmente distinto. Algunos pensadores creen que la mente descansa no cuándo no hace nada, sino cuando cambia de tema.

En principio, como tu mente está preocupada y tu cuerpo acelerado, va a ser muy difícil no seguir pensando en el trabajo pero con la práctica aprenderás a “desconectarte mentalmente” durante tus recreos. Un buen equilibrio entre trabajo y descanso hará que puedas sobrellevar mejor las presiones laborales y te dará claridad de pensamiento para lo que sigue…

#2 Cuestionar tu realidad – Siempre es bueno preguntarse hasta qué punto las presiones laborales son positivas o necesarias y, por el contrario, cuándo son contraproducentes y fuentes generadoras de estrés y malestar.

Si bien el dicho dice “lo que no te mata te hace más fuerte” creo que vivir bajo presión tóxica permanente no es saludable. No es cuestión de someternos a la tortura para templar nuestro espíritu.

Si pasado un tiempo te das cuenta que no puedes controlar las presiones laborales, que en lugar de mejorarte como ser humano te estás generando daño, puede que no estés en el trabajo adecuado y quizás sea hora de buscar nuevos horizontes…

#3 Identificar tus temores y plantear el peor escenario posible – ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Nos inundamos de miedos infundados y tendemos a dramatizar más de la cuenta. Nuestros miedos nos paralizan, nos producen incertidumbre y ansiedad.

Por lo general sentimos miedo a que algo en el trabajo salga mal. A un proyecto, a una reunión laboral, a perder un cliente, a cometer errores. Pero si nos ponemos a pensar en el peor escenario posible nos damos cuenta de que pocas cosas son realmente graves.

Una vez que podamos afrontar nuestros miedos, daremos un paso importante para sobrellevar la presión laboral de una manera más saludable. El miedo no tiene que paralizarte, sino movilizarte hacia la acción. Se trata, en definitiva, de canalizar estos sentimientos que podríamos calificar de negativos en una manera positiva.

#4 Tener autoconfianza“Si antes salí de esta misma situación, ahora también puedo hacerlo”. Repetir esta frase te ayudará en momentos difíciles. Mucha veces nuestra confianza se ve socavada por las condiciones actuales y nos hemos olvidado de que en escenarios similares (o peores) hemos podido salir adelante.

Y recordar esto es aliviador ya que nos trae esperanza. Hay una luz al final del túnel. Hay un arcoíris después de la tormenta. Cuanto mayor confianza tengamos en nosotros mismos, nos sentiremos más preparados para resolver la situación y le pondremos la actitud necesaria para salir adelante.

#5 Mejorar la planificación al trabajar – El desorden y la desorganización muchas veces nos llevan a atrasarnos en el trabajo con la inevitable presión posterior de tener que terminar a tiempo.

En este sentido mejor “prevenir que curar” y la “organización vence al tiempo”. Cuando somos organizados podemos evitar muchos dolores de cabeza posteriores. ¿Te ha pasado de dejar las cosas para último momento? ¿Te ha traído muchos dolores de cabeza?

Puedes empezar a incorporar hábitos y técnicas de productividad en el trabajo donde aprenderás a: organizar tu jornada laboral, ser más eficiente en lo que haces, llevar una planificación de tus proyectos, administrar mejor tu tiempo, gestionar tu correo electrónico, concentrarte en lo verdaderamente importante, reducir las interrupciones. Es decir, desarrollarás un set de habilidades necesarias para trabajar ordenada y distendidamente más allá de las presiones existentes.

#6 Tener hábitos de vida saludables – La actividad física regular y una alimentación saludable mantienen un cuerpo y mente sana, capaz de aguantar mejor la presión laboral.

Imaginemos por un momento que tu puesto de trabajo te produce mucha presión y desgaste. Agrégale malos hábitos de vida como comer comida chatarra, tomar mucho café, fumar, no dormir lo suficiente o, bien, no realizar ejercicio físico para saber como termina la historia.

Me ha pasado de no dormir lo suficiente o no alimentarme bien, para darme cuenta inmediatamente de que ante una situación similar de estrés mi cuerpo reaccionaba negativamente y mi desempeño era muy bajo..

En cambio cuando practicaba deporte, me alimentaba y descansaba mejor, tenía mayor capacidad de tolerancia ante situaciones complicadas y no solo tenía mejor ánimo sino también fortaleza. Me sentía más fuerte desde lo físico como desde lo mental para enfrentar las situaciones adversas.

#7 Reduce toda fuente de distracciones – No hay nada peor que además de estar bajo presión laboral estar recibiendo en simultáneo otros problemas. Por eso si necesitas foco y máxima concentración, evita tener la casilla de email abierta, el chat de Facebook a pleno, como así también el teléfono encendido.

Tampoco hagas multitarea y por el contrario concéntrate en una sola cosa por vez para no desperdiciar energía mental. Siempre está la falsa creencia de que si se atienden dos o tres cosas al mismo tiempo se termina más rápido.

#8 Ser menos perfeccionista y menos “responsable” – Entre los que sufren de presión laboral están aquellos que se caracterizan muchas veces por tener una personalidad perfeccionista o altamente responsable. Son cosas bien distintas y lo sé, pero ambas pueden producir una mochila en la espalda innecesaria.

Con esto no quiero decir hacer el trabajo mal o ser un irresponsable, pero muchas veces si nos soltamos, tratamos de disfrutar más, y dejamos a un lado el hacer todo perfecto, estaremos de alguna manera simplificando las cosas y sentiremos menor presión laboral.

Aquellos que intentan hacer las cosas “perfectas” ya sea un reporte, escribir un artículo de blog, una presentación o lo que fuera, no solo tardan más tiempo, sino que se estancan, agregan complejidad innecesaria y se auto presionan al pensar de que “si no está perfecto no sirve”.

Una solución involucra muchas veces aspectos que van más allá de la perfección técnica. Algunos de estos aspectos pueden ser: costo, tiempo, flexibilidad de la solución, reactividad ante los pedidos de cambio, etc.

#9 Repensar el día nuevamente – Antes de empezar un día laboral “complicado” podemos predisponernos de dos maneras. O bien pensar en que va a salir todo bien (enfoque optimista) o creer que el día será un completo caos y desastre. Por ahí las condiciones son las mismas pero la forma de vivir el día será muy distinta. Y créeme que las personas que mantienen su visión optimista de las cosas son las que por lo general salen adelante, tratando de vencer cualquier obstáculo que se presenta, con energía, humor, motivación, y deseos.

10# Practicar el humor – Cómo ayuda reír y buscarle el lado gracioso hasta a las más complicadas de las situaciones. En el humor está la salida a muchos de los problemas.

Así que recuerda que ante una futura situación de presión laboral, intenta reirte, hacer chistes o buscarle el lado gracioso a la situación. Aunque suene paradójico, la risa y el humor te ayudarán a salir adelante. De más está decir que reír es terapéutico…

Conclusiones:

Para finalizar este interesante y complejo tema dejo plasmadas algunas conclusiones y opiniones:

  • La presión laboral es saludable hasta cierto punto ya que te fortalece mentalmente y te enseña a resolver problemas difíciles o hasta imposibles.
  • Es importante empezar a ver las cosas desde otra perspectiva. Muchos de los problemas que se nos presentan diariamente no son tan importantes como parecen por lo que es innecesario tener tanto disgusto cuando en realidad podríamos disfrutar más de lo que hacemos.
  • Si quieres aprender a trabajar bajo presión probablemente tengas que modificar algunos de tus pensamientos más radicales, conductas o hábitos laborales.

Los consejos listados en este artículo me han ayudado a sobrellevar distintas situaciones de presión laboral. Si cuentas con otros tips, consejos o ideas puedes compartirlo a través de los comentarios.

Fuente:Mariano Jofré. Director / Experto en imagen de Sitios Web.

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