Pesadilla en la oficina​: Soy Interim Manager

Hace unos días hablaba con mis hijos sobre mi trabajo. ¿Qué es eso de interim manager mamá?

Les explicaba cómo mi objetivo es ayudar a las empresas con las que colaboro a mejorar sus procesos, a ayudarles a poner un proyecto en marcha, a formarlos sobre temas que desconocen. Cómo les acompaño una temporada, y después me voy.

Mi hijo mayor (15 años) se quedó mirándome y me dijo: ¡Ya entiendo! Eres como Chicote pero en versión oficina … ¡Tienes que hacer el programa “Pesadilla en la oficina”! Nos reímos todos, pero no deja de ser una buena comparación que en algún momento más me servirá para explicar a qué me dedico a nivel profesional.

A pesar que el modelo de interim manager lleva ya en vigor desde la época de los 80, no es sencillo siempre que te miren “con buena cara” cuando lo explicas. En mi experiencia me estoy encontrando muchas veces con que una de las mayores trabas es la sensación de miedo y resistencia por parte de las empresas, con independencia de su tamaño: “Voy a enseñarle a un externo todas mis miserias y todos mis secretos industriales”.

Es una duda razonable, completamente comprensible, pero es la misma duda que tendríamos que tener si contratamos a una persona para un puesto alto de gestión. ¿Qué pasa si no funciona, si “nos roba” el conocimiento o descubre cosas que pueden llevar a nuestra competencia y sacarnos mercado?

La confianza en el profesional no debe estar asociada a la duración de su contrato ni a si es personal interno o externo, sino a sus capacidades, experiencia y cualidades para alcanzar los objetivos que necesitamos conseguir como empresas

Al final, es sólo cuestión de confianza. Si no crees que pueda ayudarte, no lo contrates, pero en ninguna modalidad, ni en plantilla ni como interim. Pero si de verdad tiene la experiencia y capacidad que necesitas, si de verdad te aporta valor, firma un acuerdo de confidencialidad y aprovecha sus cualidades. Los beneficios de contar con estos perfiles, y que he tenido la suerte de vivir, pueden ser muy variados, pero al final, todos importan:

  • Tenemos unos objetivos definidos a ejecutar y entregar. No cobramos por hora/hombre ni por asistencia, sino por el valor real del servicio que prestamos. No generamos gastos superfluos-
  • No “estiramos” los tiempos. Lo que pretendemos es comenzar el servicio en el menor plazo de tiempo posible, y siempre lo acordamos con el cliente: si pueden ser días, no serán semanas.
  • Aportamos toda nuestra experiencia profesional con independencia del tamaño del cliente o del proyecto. En muchas ocasiones, no se contratan perfiles altos porque no son sostenibles económicamente en la empresa, pero sin embargo, esta modalidad permite que el coste no sea “para siempre” sino sólo para cubrir la necesidad concreta. En cuanto hayamos terminado … o cuando el cliente crea que lo hemos hecho, nuestro fin es marcharnos habiendo mejorado la gestión de nuestros clientes.
  • Objetividad. No somos juez y parte, con lo que podemos ser imparciales en las observaciones. Es más sencillo ser objetivo cuando no tienes la presión de la cultura de la empresa.
  • Asumimos la responsabilidad del resultado y es más sencillo, aunque parezca mentira, que el personal haga caso a un externo cuando se trata de cambiar procesos.
  • Nuestro trabajo es nuestra marca, por lo que el nivel de compromiso que adquirimos es muy alto. Las referencias de cada proyecto, de cada cliente, son nuestra vida. Es por ello por lo que cada empresa con la que trabajamos se lleva “un poquito de nosotros”.

Para mí, en mi experiencia de algo más de un año en este perfil, en los casos en los que he salvado el escollo inicial de “que seas un externo no me acaba de convencer”, la experiencia es tremendamente positiva. De todas las empresas con las que he colaborado, de todos los proyectos en los que he participado, me he quedado con cosas positivas, aprendizajes de qué hacer y de qué no … y todos ellos, se llevan una parte de mí que les regalo, que comparto con ellos y que acaban haciendo que me sienta orgullosa de haber puesto mi granito de arena en que hayan crecido…

A todos los que me habéis permitido y me seguís permitiendo sumar en vuestro equipo, a todos los que me habéis pedido y me seguís pidiendo ayuda para crecer, a los que me habéis dicho que hay un antes y un después de mi estancia con vosotros, a los que me habéis comparado con el eslabón que ha terminado de unir vuestra cadena, a todos los que seguís buscándome para ayudaros a tomar decisiones … gracias por la confianza y por hacer de mi trabajo una experiencia personal de crecimiento.

Fuente: Paz Cariñena Amigo. Interim Manager. Dirección de PMO. Auditoría, consultoría y reingeniería de procesos. Formación y coaching de gestión.
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