Asertividad y Empatía: Habilidades imprescindibles en las empresas del Siglo XXI

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Las semejanzas que se observan son que ambas se consideran habilidades sociales potencialmente desarrollables en todas las personas.

DEFINICIÓN DE ASERTIVIDAD:

La asertividad es una habilidad social que se trabaja desde el interior de la persona. Se define como la habilidad para ser claros, francos y directos, diciendo lo que se quiere decir, sin herir los sentimientos de los demás, ni menospreciar la valía de los otros, sólo defendiendo sus derechos como persona. Dicha habilidad se sitúa en un continuo, donde en el centro se encuentra la asertividad, y en los extremos a un lado y a otro de ella, se encuentran la pasividad y la agresividad. Con un ejemplo será más fácil de ilustrar.

Un niño está jugando con sus juguetes en el parque, muy entretenido y sin fijarse en que hay más niños alrededor, de repente, uno de esos niños que pululaban sobre los juguetes del primero, se sienta a su lado y comienza a jugar con ellos. Sin mediar palabra, el niño que ha prestado los juguetes se levanta y deja al usurpador libre en el territorio que antes ocupaba él, esta conducta refleja pasividad, el extremo situado a la izquierda de la asertividad.

Ese mismo niño y ante la misma situación, coge un juguete y agrede al que ha intentado jugar con ellos. Se trata de agresividad, el extremo situado a la derecha de la asertividad.

Por último, la situación es la misma, y el niño decide compartir sus juguetes y en algún momento interactuar con el intruso, no se siente agredido ni desplazado, se siente bien y comparte. Esta es una conducta que refleja asertividad.

Las personas asertivas saben lo que quieren, están seguras de sí mismas, y en esa misma medida, tienen un nivel alto de autoestima y autoconfianza, establecen una comunicación clara y directa con los demás, son proactivas buscando continuamente sus objetivos propuestos, y aceptan las limitaciones que tanto los elementos como las personas en algún momento pueden interponerles.

DEFINICIÓN DE EMPATÍA:

La empatía, como ya se ha definido en artículos anteriores, se trata de una habilidad humana, que hace que se comprenda a los demás, y se experimenten los diferentes puntos de vista ajenos, sin llegar a pensar de la misma manera que esa persona. La empatía motiva a quien la practica y a quien la recibe, ya que ayuda a concienciar sobre la posesión oculta de conciencia social.

En esta habilidad de la empatía no existe un continuo donde ubicarla, aquí es cuestión de tener esa habilidad o no, y de saber emplearla en el contexto adecuado, y con personas receptivas de ella.

Una persona empática sabe escuchar con atención, es flexible respecto a su entorno, es capaz de influir y modular sobre las emociones de los demás, intenta comunicar y sentir aquello que sabe que puede ayudar a los otros, y apoya casi incondicionalmente en cualquier ámbito que le implique. se trata en el aspecto social de una persona solidaria, fomenta el trabajo en equipo. donde hace participar y participa orientando, confiando y comunicando abiertamente, lo cual demuestra su capacidad de autocrítica absoluta.

CÓMO RELACIONAR LA ASERTIVIDAD CON LA EMPATÍA:

A partir de ambas definiciones se pueden empezar a ver relaciones entre ambas habilidades. En primer lugar, se puede afirmar que la asertividad es un subconjunto de la empatía, ya que ésta de alguna forma es asertividad en su grado más humano y emocional.

Otro dato importante, es que tanto en un sentido como en otro, no existe exclusividad relacional, una persona empática puede ser asertiva, o no serlo, igual que una persona asertiva podría ser empática o no. Aunque la asertividad en su estado puro sea parte de la empatía, no implica que ser empático incluya ser asertivo, aunque se confiera cierto matiz de ello.

La asertividad es una cualidad de la conducta en primer lugar, y luego de la persona, cuando se generaliza y consolida el comportamiento asertivo. Por esto, la implicación con la empatía se observa en el sentido en el que una persona asertiva responde adecuadamente a los estados de ánimo de los demás, y al mismo tiempo expresa lo que siente, positivo o negativo, sin desconsiderar a los demás. Esto sería el comprobante de que la asertividad es un subconjunto de la empatía, sin llegar a implicar exclusividad.

SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE ASERTIVIDAD Y EMPATÍA:

En primer lugar, las semejanzas que se observan son que ambas se consideran habilidades sociales potencialmente desarrollables en todas las personas, ambas se pueden aprender en cualquier contexto de manera intencionada, o fortuita con la experiencia del día a día.

Ambas habilidades requieren respeto al ponerlas en práctica, respeto por uno mismo, al defender los derechos como persona, y respeto por los demás, porque en ningún caso, ser asertivo o empático tiene porqué herir sentimientos o hacer daño a los otros. Y también requieren la existencia de otras habilidades, como la integridad, la honestidad y la coherencia.

Las diferencias son más perceptibles. Mientras que la asertividad implica el yo de cada uno, y se preocupa por no agredir a los demás con las palabras, al mismo tiempo que permite que los demás opinen sobre sus pensamientos y opiniones expuestas, en la empatía se expresan sin restricciones de ningún tipo, los sentimientos y opiniones de los demás, y se ofrece hablar sobre ellos. En la asertividad se defienden las palabras que se pronuncian, y en la empatía se entienden las palabras que los demás pronuncian.

ASERTIVIDAD + EMPATÍA = COMUNICACIÓN

Si unimos ambos ingredientes, cada uno con sus implicaciones emocionales, personales y sociales, se puede llegar a conseguir un modelo perfecto de comunicación con los demás. La base de este modelo es muy sencilla, uno de los pilares se asienta en la sinceridad y claridad de la asertividad respecto a sus propias necesidades, y el segundo pilar fundamental, recae en la comprensión y ayuda de la empatía respecto a la escucha activa a los demás.

De esta manera cualquier persona que emplee este modelo para comunicarse con la sociedad, obtendrá los beneficios propios de cada habilidad por separado, sumado a los beneficios de haber establecido una comunicación eficaz, fluida y simbiótica, fruto de la relación entre la empatía y la asertividad.

ASERTIVIDAD Y EMPATÍA. CONCLUSIÓN:

A modo de conclusión, cuando existe la capacidad de decir lo que se piensa sin herir los sentimientos de los demás, y también existe la capacidad de entender a los otros dándoles la oportunidad de hablar, y exponer lo que piensan, se establece un diálogo enriquecedor, donde ambas partes aprenden de los otros, y donde la comunicación fluye claramente hacia el objetivo que se haya establecido.

Se trata de dos habilidades muy útiles para el aprendizaje y la comunicación, que se relacionan en algunos aspectos, pero que se diferencian en otros tantas facetas, por lo que se concluye que se complementan pero no se necesitan.

Fuente: http://www.psicologoonlinedevicente.com/

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