Be a knowmad, my friend

Cuatro, tres, dos, uno…

He llegado a la conclusión de que todos tenemos un momento en nuestras vidas de “cuenta atrás”, que nos marcan de alguna manera. Grandes o pequeños momentos. El astronauta, en el cohete espacial, esperando el lanzamiento -o no- cuando la cuenta llegue al final. El niño, al que le toca en el juego encontrar a los demás, acelerando el ritmo de la letanía numérica para minimizar las posibilidades de escondite de los otros pequeños…

En mi caso, la cuenta atrás que más me ha impactado es la que da título a este artículo, mismo título a su vez del TEDxSevilla en el que tuve el honor de participar. Era la primera vez que tenía 18 minutos exactos, ni uno más ni uno menos, ¡para hablar de los knowmads! Me parecía una misión imposible poder sintetizar todo lo que abarca este concepto en menos de 20 minutos. Recuerdo cómo se me escapaba la mirada de vez en cuando al dichoso minutero digital pensando “vale, me quedan x minutos, y no puedo dejar de contar esto, y esto otro…”. Ahora me siento un poco igual. Y es que cuando un concepto te cambia la vida… ¡Uf! A ver cómo lo explicas en minutos, en unas líneas.

Cuando llegó a mí esta palabra recuerdo que sentí una enorme curiosidad. De alguna manera era algo destinado a aparecer en mi vida, pues estaba justo iniciando un proceso interior de necesidad de cambio profesional. Y cada vez estoy más convencida de que nada llega porque sí, sino que acabamos construyendo nuestra realidad de manera causal, que no casual.

Por eso, cuando descubrí hace ya unos cuantos años el término, me puse a investigar. Descubrí al gran Dr. John Moravec, estudié el proyecto “Knowmad Society”… Y algo adicional. Tampoco había mucho más, al menos en castellano. Pero recuerdo que pensé: “yo quiero ser eso de mayor” (sé que es una frase un tanto infantil, pero es mi manera de estar en beta permanente). Y después añadí: “yo quiero ser eso de mayor y rodearme de personas que también lo sean o lo quieran ser”. E inicié mi transición hacia la vida nomádica. Empecé a investigar también a su vez sobre el futuro de trabajo, las tendencias laborales, los cambios que la digitalización y la demografía traían consigo… y fue sumar dos más dos para entender que el perfil que mejor encajaba en este futuro líquido y cambiante era el knowmad. Y, oh sí, yo deseo para mí y para todos mis compañeros –por seguir con analogía de juegos infantiles- el mejor de los futuros laborales.

Lo que en aquel momento no imaginé es que tendría la fortuna y honor de ser pionera en España y otros países hermanos de Latinoamérica en divulgar los beneficios de integrar este concepto en la vida profesional de las personas (conferencias, workshops, talleres, artículos, libro…), y aún menos que acabaría ayudando a las empresas también a transformarse en compañías de actitud y filosofía nomádica (flexibles, abiertas al cambio, transparentes, innovadoras, creativas…). Por eso, cuando digo que el concepto knowmad me cambió la vida, lo digo en sentido metafórico, emocional, inspiracional y literal.

Hoy, gracias al interés y a la labor de mucha gente, de buena gente, de gente cooperativa e inteligente, como Mundo Knowmad o The Knowmads Hub, por mencionar algunos, si googleas “Knowmad” te aparecen miles de artículos y referencias. Cada vez aparecen más perfiles en LinkedIn en el que las personas se autodenominan knowmads. Que se sienten bien, más felices, con mejor empleabilidad, orgullosos de ser knowmads. Y esto… va a ir a más. Porque, como explico en mi libro “Knowmads. Los trabajadores del futuro” (LID): no es un término pop-up que nace, eclosiona y rápidamente muere. A la palabra knowmad le pasa como a millennial: sirve para designar algo, pero lo que le mantiene y mantendrá en el tiempo es la riqueza de contenido y masa real (cantidad de gente) que tiene detrás. No es pasajero porque va a ser el tipo de profesional que más crezca y se desarrolle en el futuro, básicamente porque es el que reúne todas las condiciones para adaptarse mejor a él.

Recordemos que para 2020 se estima que el 45% de la fuerza laboral mundial será knowmad. ¡Casi la mitad de la población activa!

Es importante para mí matizar una cosa: prefiero pensar en lo knowmad más que como en un perfil (que podríamos denominar “nómada digital”) como una mentalidad, una forma de vivir y de trabajar. Por eso, tener una mentalidad nómada sirve tanto para asalariados, freelances, emprendedores, empresarios… Da igual. No importa cargo, régimen, edad. Es útil a cualquier persona en activo, porque a todos nos afecta el ‘fow’ (future of work) y, por lo tanto, a todos nos conviene estar preparados y capacitados para esta nueva realidad.

Por ello, con el permiso del gran Bruce Lee, déjame que te sugiera y a la vez apremie: Be a knowmad, my friend.

Disfruta del camino.

Fuente: Raquel Roca. https://educationfutures.com/

Excellence Management

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