Las vacas sagradas en la empresa: Qué son y cómo la cultura puede con ellas

La cultura empresarial es lo que identifica la forma de ser de un empresa y se manifiesta en las formas de actuación ante los problemas y oportunidades.

Pues bien, todos estos modos no se imponen como tales, sino que son interiorizados en forma de creencias , de actitudes colectivas que se trasmiten y se enseñan a los nuevos miembros como una manera de pensar, vivir y actuar dentro de la oficina

Por tanto, no hablamos de un “libro de estilo”de comportamientos, reglas generales o de cómo usar la tapa del inodoro . Sin embargo, muchas empresas creen que un manual del empleado es lo equivalente a crear una cultura empresarial, Casi es lo mismo que decir que uno es cocinero porque ha leído muchos libros de cocina.

Pero llega la hora de crear valores reales y es entonces cuando, por debajo de muchos formalismos , se gestan los comportamientos , las costumbres, lo que define la experiencia diaria del empleado.

Y esa experiencia será la que configure la identidad en la empresa, y la que convertirá a los empleados en cruzados de la misma o zombies deseosos de ir a otra parte.

Recuerdo que me impresionó mucho comenzar a trabajar en una empresa hace tiempo y que NADIE se diera los buenos días. Aún así ,yo lo hacía en cada pasillo al entrar para que vieran que era un signo necesario de cortesía. Lo que me pareció algo anecdótico era el reflejo del temor como parte de su cultura

Sea como fuere, la cultura nunca va a estar ausente. Si no se trabaja, será sustituida por la última ocurrencia, el último bache, el último desencuentro o cualquier cosa que defina cómo vivimos las cosas y cómo las comunicamos fuera de la oficina.

Cuando tenemos una cultura fuerte, la gente también lo es.

Cuando creamos un ambiente de desasosiego y obediencia perruna, todo lo que lograrás es que la gente se siente y te de la patita.

Explorando las vacas sagradas:

Una “vaca sagrada” , aparte de alguien intocable o inaccesible, es también UN PROBLEMA QUE TODOS CONOCEN, pero de lo que nadie habla, o al menos abiertamente, un problema que causa desmotivación, poca productividad, un problema real pero que nadie quiere expresar aunque se reconoce tácitamente

(por ejemplo, un jefe tirano y , vaya por dios, hijo del dueño de la empresa)

Imaginemos ese típico ejemplo pero fácil de entender. Todo el mundo sabe que el famoso hijo no es gran cosa como director (y suele crear situaciones de stress considerables). Pero se le da un trato de superstar , accediendo a recursos que no tienen justificación ante los demás. (Yo he visto hasta darse premios a sí mismos, de coña)

Curiosamente, cuando llegan las evaluaciones, él o ella siguen siendo valorados con rangos de excelencia. Obviamente, nadie dice que el rey está desnudo, o ni se plantea acercarse al presidente para plantear esto por miedo a ser despedido/a

Pero también tenemos la otra cara de la moneda. He conocido empresas “friendly power” donde , aunque no haya un gran rendimiento, se conforman con que la gente no falle demasiado. Líderes que no desean problemas ni situaciones desagradables, y que mantienen la barca a flote en vez de navegar con ella.

Estas empresas son las más susceptibles de ser sorprendidas por la dura competencia, por un mercado competitivo que les arrastrará por no hacer cambios estratégicos porque suponen crear cierto grado de sufrimiento.

Y nadie dice nada tampoco. Saben que hay personas que no son adecuadas, grupos de escasa productividad , pero bueno, venga, vale, que ya nos conocemos y quien sabe alguien de fuera sería peor todavía. Aquí tenemos otra vaca sagrada.

Personas , puestos o departamentos que tenían sentido en su momento pero que no se han adaptado o ya no son necesarios. Sea de quien sea la responsabilidad

Antes de ir más allá, quiero ser muy claro sobre el riesgo de abordar estas vacas sagradas. Si elegimos hablar sobre lo innombrable, nos preparamos para una horda de cabreo importante que quienes no quieren que el barco escore (aunque fuera para coger impulso) , o que han elegido estar de espaldas al mar donde se decide la batalla

Pero son los líderes conscientes de crear una cultura productiva los que mantienen ese canal, ese “teléfono rojo” abierto, aún siendo conscientes de que esto puede sacudir su día a día.

La empresa, las personas que trabajan en ella y el deseo legítimo de ofrecer resultados van por delante de su zona de confort (y prometo no volver a decir esta chorrada de la zona porque la veo en millones de sitios y casi siempre malinterpretada)

Por eso, el líder real establece mecanismos que permitan tener abierta esa espita por donde canalizar la información sensible, pero necesaria. Y eso no lo vamos a lograr con una cultura de dádivas vs castigo, ni otra que alimente el rumor sin pruebas para atacar a los demás.

La vaca sagrada huye ante la transparencia relevante:

La transparencia, como ya indicamos en otro artículo, no va de abrir cajones sino de contar lo que está sucediendo en la empresa y por qué está sucediendo.

Cuando las personas, los empleados están bien informados y tienen acceso a información RELEVANTE, la confianza en el liderazgo de la empresa se incrementa.

No es difícil de entender. Si hay falta de información RELEVANTE , los empleados preguntan. No hay respuestas, o llegan tarde, entonces cuestionan (no siempre de manera positiva, es como “rellenar” los espacios en blanco que se dejan).

La falta de transparencia lleva al cuestionamiento, el cuestionamiento lleva a la suposición arbitraria, la suposición a la desconfianza…:)

Con transparencia, los empleados están enfocados y conectados. Y nada va a enfocar más la atención que poner a la vaca en cuestión en el escenario .

No para evidenciar a nadie, sino para dar fe de que SOMOS CONSCIENTES de lo que sucede. Y ese es el primer paso para crear un contexto donde la comunicación acabe derivando en propuestas de cambio, en generación de alternativas

La vaca sagrada se va diluyendo con pequeños cambios diarios y visibles que afectan directamente a su existencia

A veces, los empleados no van a participar de decisiones estratégicas ni necesitan tener voz. Otras veces, la vaca sagrada no molesta, o se asume como una pérdida necesaria.

Pero una cultura fuerte no es un liderazgo rocoso sino una estrategia de comunicación periódica y relevante que no permite que nazcan estos totems de blanco.

Además, vamos a conseguir otra cosa. LA PERCEPCIÓN DE QUE HAY UN ACCESO FÁCIL Y ÚTIL A LOS EQUIPOS DE LÍDERES. Y ninguno de los adjetivos sobra, porque los dos tienen que ir juntos.

Tomando riesgos (calculados) logramos que el foco esté en el deseo de cambio, que los sinsentidos puedan llegar a reducirse considerablemente, y que nuestra experiencia en la empresa esté repleta de posibilidades que sólo pueden hacernos crecer como equipo.

Fuente: . Crear,atraer y retener talento en la empresa ☑️Bilingual Manager Selección,Desarrollo y Branding en RRHH.¿Hablamos?

Excellence Management

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s