Tu verdadera riqueza está en tus fortalezas

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A nadie le interesa aquello de tí que no hacer bien. Y a ti tampoco deberían interesarte, porque ahí no hay rentabilidad. De lo que se desprende un principio básico: ‘Tu riqueza está en tus fortalezas’.

Apaláncate en aquello que sabes hacer mejor, ahí hay una oportunidad de marcar una diferencia, y por tanto, de obtener ganancias importantes.

Da igual a lo que te dediques: conferenciante, escritor, futbolista, periodista… si eres bueno en algo, le das visibilidad y lo pones en valor, obtendrás ganancias jugosas. ¿Cómo no va querer el mercado algo bueno?

Por el contrario, cada minuto que dedicas a aquello en lo que no destacas se lo restas a lo que sí, y por tanto, no estás aprovechando tu máximo potencial. Centrarse en las debilidades tiene un coste de oportunidad elevado.

Nadie lo sabe todo ni tampoco hay tiempo suficiente para aprenderlo, por tanto, ¿para qué desaprovechar el tiempo en cuestiones menores?

Lo que uno no sabe siempre gana por goleada a lo que sabe. Dedica tus esfuerzos a tus talentos y compensa tus carencias. No dejes que tu orgullo sea mayor que tu humildad; no dejes que tus limitaciones dañen tu confianza. Acepta tus puntos flojos y saca brillo a tus fortalezas.

La gente de éxito son personas que han identificado cuáles son sus áreas de excelencia y se concentran en ellas, las potencian cada día y las hacen visibles para que las demás sean conscientes de ellas.

Las personas de éxito se centran en lo importante (en aquello que aportan valor) y dicen ‘no’ al resto de cosas… 

Por Francisco Alcaide.

¿Aún no has identificado tus fortalezas? Ver el siguiente video.

 

C. Marco

ExceLence Management

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El Propósito: La clave de la Motivación

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Tratamos por tanto de entender qué hace que las personas se motiven o se desmotiven, intentando hacernos con la formula secreta que nos ayudará a aumentar exponencialmente este indicador, entendiendo que diferencias se dan entre los que podemos considerar “motores” y aquellos que o pasan sin pena ni gloria o incluso son “frenos” en los que su actitud y sus resultados ya no es que sume sino que resta en nuestras compañías.

Nos encantaría entender que hace que los lunes sean un suplicio para la mayoría de las personas o que digamos “estoy de lunes”para justificar nuestra cara de seta o las posibles malas contestaciones este primer día de la semana laboral, pero no todos actuamos igual y sería interesante entender ¿Qué hace que las personas vayan alegres o tristes al trabajo? o ¿Qué ha provocado que cambiemos la alegría por la tristeza?

Si hiciéramos una “lluvia de ideas” sobre las causas del estado de animo que se vincula a la motivación, saldrían cosas como “las condiciones, el sueldo, el horario, los responsables, el entorno, el equipo, la presión, los medios, el estrés, las responsabilidades, la falta de oportunidades, que no se nos valora…. “ Todo eso puede ser cierto pero ¿Cómo podemos dar explicación a las diferencias que se pueden encontrar en dos ocupantes de un mismo puesto de trabajo, con las mismas condiciones, en el mismo entorno, con la misma presión….. PERO con Actitudes diferentes?

Pensad en vuestro entorno, pensad en alguien que os ha sorprendido por su actitud “diferente” que ayuda, que sonríe, a la que sin duda os traeríais a vuestro equipo y que siempre aporta o suma y queremos tenerla cuando más cerca mejor. ¿A que se os ocurre alguna persona?

Y esta persona ¿No tiene jefe, no tiene estrés, no tiene presión, no tiene unas condiciones parecidas a las vuestras? Y entonces ¿Qué le hace estar motivada y brillar?

La gran diferencia de la motivación y actitud de la gente se encuentra en el propósito en entender que lo que se está haciendo tiene un sentido, cambiando nuestro paradigma del por qué al para qué.

Si sabemos que lo que hacemos tiene un fin / propósito es mucho más fácil levantarse para tratar de conseguirlo, de buscar las formas para alcanzarlo, necesitamos tener metas y retos que estimulen y centren nuestras energías en algo que nos aportará un beneficio extrínseco.

Hace poco UNICEF España lanzó una campaña de marketing en la que el slogan era #UNICEFCIERRA, parece que es incoherente pero si lo pensáis bien su propósito es acabar con la desnutrición y las condiciones de vida desfavorables en la infancia, y por lo tanto si lo consiguen cerrar UNICEF será su victoria.

Y está claro que no es lo mismo despertarse todo los días con el objetivo de erradicar el hambre infantil que levantarse para tener 3 reuniones y hacer una presentación en power pointaunque con estas consigamos estar más cerca de este propósito.

Y esto no sólo es algo de ONG o compañías con un propósito social, yo por ejemplo trabajo mucho para una compañía de energía renovable que está ayudando a crear un mundo sostenible, mi propósito cuando trabajo con ellos es ayudar a sus empleados a ser mejores para que puedan conseguir este fin porque yo también quiero contribuir a ello.

El problema principal de muchas compañías es que tratan de entender por qué las personas no están motivadas y no se dan cuenta de que no existe un propósito claro al que agarrarse y lo que demandan a sus empleados es que hagan sus tareas sin darles esta visión global o un para qué claro y diferencial.

Si queremos conseguir que la gente que comprometa y esté motivada en su trabajo las compañías tiene que dejar claro el para qué y crear una visión compartida por todos los que forman parte de la compañía con el afán de alcanzarla, las compañías pueden y deben explicar bien su propósito y rodearse de gente que lo hagan suyo, sino es así la gente no acudirá a sus trabajos para conseguir este propósito sino para cumplir con lo que se le demande.

Fuente: 

C. Marco – ExceLence Management

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Los nuevos profesionales serán ‘frelancers’: Las ciudades deben ir preparándose

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El año pasado, 238 ciudades de Estados Unidos se presentaron a la empresa Amazon como el sitio esperanzador de su próxima sede, impulsada por la promesa de crear 50.000 empleos bien remunerados y 5 mil millones de dólares en inversión. En enero, el gigante tecnológico redujo ese grupo a 20.

En medio de algunas de las acrobacias extrañas diseñadas para atraer a la compañía, Stonecrest (Georgia) se ofreció a cambiar su nombre a Amazon, Georgia y Calgary, Alberta tuiteó que pelearía contra un oso por HQ2, las ciudades que se presentaron tuvieron que hacer un verdadero alma. buscando decidir si eran dignos de apelar a Amazon.

Lo que Amazon quería de una posible ciudad anfitriona de HQ2 era lo siguiente: una población del área metropolitana de más de 1 millón de personas, un entorno comercial estable, proximidad a las principales autopistas y carreteras arteriales, y acceso al transporte público y a un aeropuerto.

La guerra de ofertas sin aliento que es la búsqueda de HQ2 ha enmascarado el hecho de que estas no son realmente demandas excepcionales. De hecho, la mayoría de estos criterios son cosas que las ciudades deben esforzarse por cumplir no por el simple hecho de atraer a alguna compañía externa, sino para apoyar mejor a su fuerza laboral existente y atraer compañías y sectores más pequeños y diversos que pueden no tener el atractivo llamativo de Amazon , pero podría igualarlo en impacto.

Por ejemplo, las ciudades podrían concentrar la misma energía que gastaron en su oferta HQ2 para apoyar una fuerza laboral independiente y una comunidad de startups. En los EE. UU., Hay aproximadamente 53 millones de trabajadores independientes, personas que trabajan por contrato para varias entidades, en lugar de ser empleados de una sola empresa.

Representan alrededor del 36% de la fuerza laboral total y, colectivamente, contribuyen con alrededor de $ 1.4 billones a la economía de los EE. UU. Si las tendencias actuales se mantienen, para 2027 la mayoría de los estadounidenses serán autónomos, según un estudio encargado por el mercado independiente Upwork. “Preguntamos a nuestra red de trabajadores independientes cuáles son algunos de los factores importantes cuando deciden dónde vivir”, dice el CEO de Upwork, Stephane Kasriel. “Y el número uno es una sólida red de profesionales de negocios, como abogados y contadores, que pueden ayudarlos a administrar sus propios negocios: los autónomos son como las nuevas empresas”.

Y siguiendo de cerca, Kasriel dice que hay una comunidad local de otros profesionales similares. . “Mientras más masa crítica de freelancers puedas conseguir en un lugar, más efectivos serán todos”, agrega. Las ciudades deberían escuchar estas necesidades, y algunas ya lo están haciendo: el otoño pasado, San Francisco presentó un “kit de iniciación de la economía de conciertos para autónomos” que incluye clases y guías gratuitas en línea para trabajadores contratados que abarcan ayuda fiscal, planificación de carreras y consejos profesionales para establecer contactos.

También el año pasado, la ciudad de Nueva York introdujo una ley única en su tipo que ofrece a los 400,000 freelancers locales protecciones adicionales, incluidos contratos obligatorios para el trabajo por un total de más de $ 800 y requisitos de pago más estrictos. Según la nueva ley, los trabajadores independientes también tienen derecho a consultas legales a través de la Oficina de Políticas y Normas Laborales de la ciudad.

Estos son grandes pasos hacia adelante, pero las ciudades también podrían ir más allá y considerar cómo iniciativas como Universal Basic Income pueden apoyar a los trabajadores independientes y emprendedores de nueva creación que recién comienzan sus carreras, o cómo podrían estructurar programas de vivienda para garantizar que los alquileres sigan siendo asequibles para las personas Quien quiere vivir allí.

Esas ideas podrían vincularse perfectamente a iniciativas como las lanzadas en la ciudad de Nueva York y San Francisco para crear un sólido marco de políticas para los trabajadores independientes. Pero lo que los trabajadores independientes también necesitan es una comunidad estable y accesible sobre el terreno. “Eso es una cosa razonablemente fácil para las ciudades”, dice Kasriel. “Ya sea que se trate de organizar eventos o tener espacios dedicados de coworking con buena conexión Wi-Fi gratuita y acceso al transporte público, hay mucho en lo que pueden pensar”.

A través de eventos de redes independientes, las ciudades podrían conectar a profesionales como abogados y contadores con trabajadores contratados que podrían usar sus servicios, y al crear espacios asequibles para que los freelancers se unan, deberían compartir consejos y construir una comunidad que a menudo falta para las personas que trabajan de forma independiente.

Brad Martin, un arquitecto capacitado que trabaja en realidad virtual en el proceso de diseño, actualmente trabaja como freelance en St. Louis. Amazon evitó esa ciudad en enero cuando redujo su búsqueda a 20 ciudades, alegando que no tenía el tipo de talento o base de fuerza laboral para alimentar los tipos de trabajos necesarios para las grandes empresas tecnológicas. Eso puede ser cierto: St. Louis era una ciudad predominantemente manufacturera que estaba reconstruyendo lentamente su identidad de la fuerza laboral. Pero una gran parte de su transformación se centra en atraer nuevas empresas y autónomos. En los últimos años, St. Louis ha lanzado una gran cantidad de incubadoras, incluida T-Rex, con la que Martin ha trabajado, y ha desarrollado varias competencias de inicio y fondos de riesgo con el respaldo de empresas estatales y locales.

También fundaron Arch Grants, una organización que financia específicamente nuevas empresas que ubican sus etapas iniciales en St. Louis, que a su vez han creado 1,500 empleos. Martin solicitó una subvención Arch este año, atraída por la oportunidad de tutoría y más oportunidades de inversión y contratos de la red.

El enfoque de mosaico de St. Louis de atraer nuevas empresas en etapa inicial y trabajadores independientes, y convertir muchos de sus viejos edificios de fabricación vacíos en espacios de trabajo asequibles, es una estrategia que permite a la ciudad albergar una cultura empresarial diversa, en lugar de confiar en un negocio monolítico. Y sigue siendo relativamente asequible, lo que hace que sea una ciudad más fácil para los freelancers y startups para echar raíces.

Kansas City, otra área metropolitana que no logró el corte finalista de Amazon, se encuentra en una situación similar. Al igual que St. Louis, también se está duplicando en la creación de aceleradores de inicio y espacios de coworking, pero la oferta de Amazon también despertó a la ciudad en su necesidad de proporcionar educación tecnológica y recursos de pasantías para sus estudiantes y niños de secundaria. “Queremos pensar en cómo podemos crear esas carreras profesionales a través de credenciales y prácticas externas y asociaciones con empresas de la comunidad para dar a los niños habilidades en el mundo real”, dice Larry Jacob, vicepresidente de asuntos públicos de la Fundación Kauffman, una organización local sin fines de lucro. sobre emprendimiento que ayudó con la oferta de Amazon en Kansas City. En el futuro, esas oportunidades ayudarán a la ciudad a retener el talento tecnológico que a menudo se pierde en centros comerciales como San Francisco y Nueva York al alentar a los jóvenes nativos de Kansas City a usar la ciudad como base para lanzar sus propias empresas.

Es muy probable que los jóvenes que pasan por este tipo de programas se conviertan en autónomos o inicien sus propias pequeñas empresas. Y esa realidad vuelve a cerrarse en la necesidad de que las ciudades comiencen a invertir más proactivamente en redes de apoyo para este tipo de trabajadores ahora. Si bien, sin duda, la ciudad que finalmente gane a Amazon en la oferta HQ2 verá algunos beneficios económicos, aquellos para quienes la competencia impulsó un pensamiento más creativo sobre cómo apoyar a una fuerza laboral moderna podrá adaptarse de manera más rápida e interesante a una economía que cambia rápidamente paisaje.

Fuente: Eillie Anzilotti. https://www.fastcompany.com/

C. Marco

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La gran prueba de subsistencia de la Civilización actual

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Todos disponemos de una determinada reputación y de unos antecedentes de interacción social con los demás, dentro del entorno geográfico y social en el que nos desenvolvamos, los cuales nos hemos ido ganando (o a lo peor, vamos perdiendo) de forma progresiva en nuestra vida, por medio de lo cual hemos conseguido adquirir un determinado nivel de prestigio, credibilidad y confianza por parte de los demás, dentro del entorno social en el que vivimos e interactuamos.

Esta reputación la hemos conseguido alcanzar a partir de nuestro propio comportamiento social, esto es; a partir de nuestros actos, de nuestras actitudes, de muestro nivel de transparencia, de nuestra lealtad, de nuestra capacidad por empatizar con los demás, etc. En definitiva, son consecuencia de todas y cada una de las sucesivas decisiones, actitudes y comportamientos que hemos ido adoptando a lo largo de nuestra vida, cuando nos relacionamos con el resto de miembros de nuestra comunidad o del entorno social en el cual nos encontramos.

Aún hoy se sigue cumpliendo que, por ejemplo, en pueblos, entornos rurales, barrios periféricos y en cualquier otra comunidad social en el cual convive un número relativamente limitado de personas, ocurre que prácticamente todos se conocen entre sí; y en caso de no conocerse o no disponer de referencias sobre la reputación de alguien, siempre resultaba fácil obtener información acerca de esa persona, de su prestigio o del nivel de confianza que merece, sencillamente pidiendo referencias al resto de miembros de la comunidad social. En estos entornos socialmente globalizados dentro de cada comunidad individual, como consecuencia del elevado nivel de proximidad física e interacción social existente entre sus miembros, resultaba relativamente sencillo poder disponer de información acerca de la reputación, el prestigio y el nivel de confianza o calidad social, que merecía dársele a cualquier persona integrante de una familia, antes de decidir entrar a establecer algún tipo de relación con ella; fuera esta del tipo que fuese: ya sea sentimental, comercial, laboral o empresarial. Además, en estas comunidades sociales existían reglas y normas de comportamiento para evitar desequilibrios y garantizar su estabilidad como grupo.

En estos entornos, una persona que hubiese adquirido un nivel de reputación bajo, difícilmente hubiera podido abrirse un camino exitoso en ningún ámbito, negocio o relación afectiva; y finalmente si se trataba de una persona con contrastada mala reputación, esta era finalmente marginada y se la hubiese obligado a abandonar la comunidad social, por motivo de no haber cumplido las normas necesarias de comportamiento social, lo cual ponía en riesgo la estabilidad de la comunidad.

Cuántas veces hemos escuchado la frase: No le conozco. ¿A qué familia pertenece?

De este modo es como se indagaba y se pretendía obtener (todavía se escucha esto en muchos pueblos) información acerca de la reputación y nivel de confianza que merecía una persona, asumiendo que esta dependía directamente del prestigio o reputación que disponía su familia de procedencia, la cual habían adquirido sus antepasados a lo largo de los años. De hecho, si un miembro de una familia cometía actos perjudiciales o contraproducentes para el honor o prestigio propio, esto podía perjudicar directamente a la reputación del resto de los miembros de su entorno social directo, es decir a la de su propia familia o a la de cualquier persona o grupo de personas que estuviesen relacionadas socialmente con ella. Por ello, no era de extrañar, que en base al comportamiento inadecuado de determinados miembros de una familia o comunidad social, esta tuviera que decidirse por renegar de él, desterrándole de la familia o comunidad social, de modo que ese individuo no perjudicase al honor y dignidad adquirido por la comunidad a lo largo de los años por todos sus ascendentes y antepasados, evitándose así que perjudicase la reputación presente y futura de cada uno de sus miembros.

Como indicaba antes, existen todavía, hoy por hoy, muchas comunidades ideológicas, religiones, sociales y étnicas, las cuales disponen de unas normas y/o reglas éticas y de comportamiento, las cuales se transmiten de padres a hijos y resultan ser inexpugnables para todos sus miembros, de modo que convirtiéndolas en imperativas de cumplimiento, garantizaban que la comunidad dispusiera de un nivel de prestigio, reputación y honor digno del de sus antepasados, de los de su sangre y de los que han conseguido el honor y el prestigio de sus apellidos.

Si nos referimos en concreto a la civilización que tanto histórica como económicamente resultan ser la más avanzada; la de los países occidentales y en concreto los inmersos en el capitalismo neoliberal y globalizado actual (en los cuales se incluye EE.UU., Japón y los países de la Europa occidental, España entre ellos), parece ser que los asuntos cualitativos relacionados con el equilibrio social, de los valores, de la ética, de la reputación y del prestigio de las comunidades, están siendo progresivamente relegados por aspectos y objetivos puramente económicos, los cuales puedan reportar algún beneficio económico y cuantitativo, como único objetivo.

Si aplicásemos exactamente este mismo planteamiento de carencia de globalización social al ámbito del medio ambiente, los fundamentos y argumentos que aportaríamos serían básicamente idénticos. En las comunidades locales tradicionales, las que más relevancia tenían antes de la era de la globalización, sucedía que se disponía de un sentido de la responsabilidad ecológica y con el medio ambiente, puesto que cualquier actividad inadecuada e irresponsable que pudiera desempeñarse en perjuicio del entorno y el medio ambiente, perjudicaría directamente sobre el entorno natural donde se desarrollaba y vivía la comunidad, por lo que se tenía conciencia de lo importante que era el conservar y mantener el entorno y el ecosistema donde se desarrolla la Vida.

Este hecho significativo está presente en los grupos sociales desde el momento en que el hombre pasó de tener un comportamiento nómada a ser sedentario. En el momento en que el hombre comenzó a tener un comportamiento sedentario, lo cual tuvo lugar hace varios miles de año, cuyo único fin consistió en hacer su vida más cómoda y segura, la raza humana fue consciente de la importancia que tenía el hecho de establecer normas tanto a nivel social como de comportamiento y conservación del entorno. Algunos ejemplos son los siguientes: Iniciación en los cultivos y en la cría de animales en cautividad, establecimiento de normas de comportamiento sociales, control de plagas, gestión de desechos y residuos, organización del entorno social, establecimiento de normas de caza y pesca, etc.

En estas circunstancias, el hombre se hubo de adaptar a su nueva situación y tuvo que cambiar drasticamente sus pautas de comportamiento, de modo que fuese posible garantizar la continuidad de esta nueva forma de vida.

Pues bien, la situación que actualmente está viviendo la Humanidad, a raíz de introducción de la producción en cadena o en masa en los sistemas productivos y de la explotación masiva de los recursos combustibles fósiles, y en último término, por la irrupción de la imparable globalización económica a nivel mundial, puede asemejarse a nivel de trascendencia al cambio social que representó el pasar de modos de vida y comportamientos nómadas a ser socialmente sedentarios. Esta comparación nos da una idea de la tremenda envergadura de los cambios a los cuales nos estamos enfrentando y nos tendremos que seguir enfrentando en la Civilización, no solo desde el punto de vista cuantitativo y económico, sino también y con mucha mayor relevancia, a nivel social y medioambiental, ya que en las condiciones actuales resulta vital que se establezcan nuevas normas de comportamiento y nuevas reglas del juego para esta nueva “Era” en la que estamos entrando, las cuales estén dirigidas de forma prioritaria a la búsqueda de un equilibrio entre el aspecto cuantitativo y económico y los aspectos cualitativos sociales y medioambientales, lo cual nos permitirá progresar y desarrollarnos como Civilización en camino hacia el consabido Desarrollo Económico Sostenible, evolucionándose así desde el actual Sistema Capitalista cuantitativo, el cual antepone el beneficio económico ante cualquier otra cosa y a costa de todo lo que sea necesario, hacia un nuevo Sistema que se preocupe además de mantener un equilibrio social y un medio  ambiente sostenible.

Lo que sucede es que esta premisa fundamental que caracteriza a la sociedad Capitalista, consistente en buscar exclusivamente el beneficio económico y el crecimiento cuantitativo permanente, a costa de sacrificar y poner en grave peligro la estabilidad social y medioambiental, ha demostrado claramente ser insuficiente y a más a más está poniendo en grave peligro la continuidad y la estabilidad de la propia Sociedad, teniendo en cuenta que las normas que están siendo definidas por los países han sido concebidas y ejecutadas en beneficio único de los intereses económicos, sin miramiento en otros aspectos tanto o más importantes para la Sociedad, pues las consecuencias a medio y largo plazo de estas decisiones sobre el equilibrio ambiental y social, están siendo y continuarán siendo realmente dramáticas. No hay más que echar un vistazo a las noticias que publican cada día los periódicos, de cómo se está degradando progresivamente el medio ambiente y el clima y en definitiva, de cómo se está deteriorando día tras día, la calidad de vida de los ciudadanos de la Sociedad actual.

Como digo, la consecución de los objetivos puramente económicos y cortoplacistas se ha convertido hoy por hoy en muchos países (principalmente en los países capitalistas y neoliberales), en el único y principal objeto de su esfuerzo y concentración, por parte de todos los poderes políticos, económicos y también sociales que están presentes en cada país.

Esta corriente destructiva se inició básicamente a primeros del siglo XX en EE.UU., a raíz del inicio de la revolución industrial, la cual introdujo los sistemas de producción en masa, la entrada en la era del petróleo, y el incremento desaforado del consumo.

La Revolución Industrial desarrollada a lo largo del siglo XX ha supuesto un incremento de forma exponencial de la actividad económica, lo que ha contribuido a incrementar drasticamente los recursos económicos y el poder adquisitivo, con el consiguiente incremento del consumo, de su nivel cultural y educativo y en definitiva de la calidad de vida de los ciudadanos. Este hecho es incuestionable.

Lo que sí es cuestionable, tal y como se ha comentado anteriormente es que, del mismo modo que se ha conseguido mejorar en promedio y sustancialmente, durante este último siglo, los recursos económicos disponibles, es que en este recorrido se haya descuidado la valiosa herencia y los esfuerzos de nuestros antepasados para mantener (ni mucho menos mejorar), los valores éticos, ni los niveles de integración y responsabilidad social ni la conciencia de sostenibilidad y ecológica, los cuales habían sido adquiridos y transmitidos en entornos sociales locales, con tanta rigurosidad de padres a hijos a lo largo de los siglos anteriores.

En definitiva, el Siglo XX ha contribuido efusiva y eficazmente a una globalización de la economía a nivel Mundial pero sin tener en cuenta que esto debió de ir acompañado necesariamente de alcanzar una globalización social por medio de regulación y normas a nivel mundial, con el fin de garantizar una estabilidad social y una globalización ecológica.

Estas son nuestras grandes asignaturas pendientes, nuestros graves errores y estas son las causas principales de la crisis sistémica y de valores que estamos sufriendo, la cual no siendo inicialmente económica, pues está comenzó a crearse hace mucho años a nivel ético y ecológica y solo ha sido ahora, ha sido en el momento es que se ha mostrado de forma visible para nuestros bolsillos en forma de crisis económica, cuando nos hemos dado verdadera cuenta de la gravedad de la situación que hemos creado.

Este desequilibrio tanto social como ecológico, no es nada reciente, pues se inició justo en el momento en que se comenzaron a aplicar las nuevas estratégicas económicas de producción en masa y globalización económica, lo cual repercutía directa y negativamente sobre la estabilidad social y ecológica, puesto que no se prestó atención alguna a los aspectos que realmente representaban ser clave, que eran los relativos a los ámbitos del equilibrio social y ecológico. Y he aquí las consecuencias.

Hoy en día, la mayoría de las noticias que presenciamos en los medios de comunicación están relacionadas con catástrofes o conflictos tanto a nivel social como ecológico, cuyo origen está en los desequilibrios crecientes que se han ido creados durante todo el último siglo, por no haber puesto atención a ellos. Estas son las graves pero también lógicas consecuencias de nuestras decisiones inconscientes las cuales fueron adoptadas en el pasado, que no eran buenas soluciones a nivel global sino tan solo buenas soluciones a nivel económico con miramientos a corto plazo, que nos arrastrarían inevitablemente a una dramática situación no solo económica sino también ecológica y social a medio plazo, como efectivamente ha sucedido.

Escenario 1: Huida hacia adelante: Reto para el Siglo XXI: Conseguir la globalización de la sociedad y de la protección del medio ambiente y la ecología, con el fin de alcanzar una nueva era. La era de la Globalización de la Humanidad sostenible con el ecosistema.

Escenario 2: Huida hacia atrás: En caso contrario, si no conseguimos alcanzar la globalización a nivel de objetivos sociales y ecológicos, estamos en grave peligro de subsistencia de la humanidad en el sistema globalizado actual y en estas condiciones entraríamos en un nuevo proceso de claro retroceso en el progreso evolutivo de la Civilización en la Historia, en el cual tras numerosos e inevitables conflictos sociales, con el fin de acaparar los mejores y más productivos territorios y los recursos energéticos, nos adentraríamos en una nueva era basada en economías locales, individuales e independientes las unas de las otras, en las cuales se consiga alcanzar una estabilidad tanto social, como ecológica, como económica, de forma independiente e individual en cada uno de los nuevos istmos que constituyan esta nueva forma de civilización anti-globalizada e individualizada.

Y la pregunta que me corresponde lanzar al aire es la siguiente:

¿Con cuál de estos 2 escenarios nos queremos quedar?

Pues si nuestra elección es la del escenario más razonable y deseable, que sería el escenario 1, entonces no sé a qué estamos esperando para ponernos inmediatamente manos a la obra, para asociarnos por un fin común y exigir, de manera responsable y preferiblemente pacífica, a todos nuestros dirigentes y poderes fácticos, de modo que se adopten de manera clara todas las medidas y políticas necesarias dirigidas a la búsqueda progresiva una estabilidad tanto medioambiental como socialmente hablando, la cual una vez alcanzada pueda resultar definitiva.

En definitiva, esta representa, en su esencia, “LA GRAN PRUEBA DE SUPERVIVENCIA Y PROGRESO DE LA CIVILIZACIÓN ACTUAL”; y de nosotros depende, con ayuda de nuestra concienciación por la necesidad y trascendencia de actuar, con nuestra responsabilidad y nuestra fuerza social mayoritaria y libre, que finalmente seamos capaces de persuadir y convencer al resto de dirigentes y poderes fácticos para tomar la senda de lo indicado en el Escenario 1.

En caso contrario; caso de no ser capaces, como Sociedad ni como Civilización, de abordar el camino descrito por el Escenario 1; deberíamos mentalizarnos y preparémonos para presenciar a lo largo de los próximos años (quizás décadas, para quien lo resista), un incremento progresivo de los desequilibrios y catástrofes medioambientales y ecológicas, de las tensiones y conflictos sociales y consiguientemente de las crisis económicas que todo esto conllevará, los cuales todos estos, ya hemos empezado a presenciar y por ello, corremos el riesgo de acostumbrarnos.

Cabe terminar diciendo que estos desequilibrios sistémicos se mostrarán irrefutablemente de una forma mucho más visible y pronunciada, precisamente en aquellos países que han supuesto y representado a los buques insignia del neoliberalismo económico; y por tanto, siendo estos países los que más se han beneficiado de un crecimiento económico, durante el periodo de crecimiento y apogeo del sistema capitalista neoliberal, serán precisamente en aquellos países donde mayor impacto negativo se va a producir, como consecuencia de los graves desequilibrios del sistema, por motivo de que van a tener que descender desde una posición de status económico, de necesidad de recursos energéticos y de nivel de vida medio, mucho más elevada.

C. Marco

Marzo de 2011

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InnovaCión, con ‘C’ de CEO

InnovaCión, con ‘c’ de CEO
 

La innovación se ha convertido en mainstream y es ya uno de esos conceptos tendencia en las conversaciones empresariales. Innovar no es una opción para todas aquellas empresas que quieran seguir siendo competitivas en los actuales entornos de negocios… es la ÚNICA opción. Y si hay alguien que debe sentirse particularmente reclutado por el tío Sam de la innovación es el CEO. En innovación no caben atajos ni operaciones de maquillaje. Si el primer ejecutivo no está convencido del valor de aportar por el camino innovador y no se implica en cuerpo y alma con ella, no hay nada que hacer. La organización no recorrerá esa vía por mucho esfuerzo y recursos que se destinen a ello.

La razón de esta importancia del CEO no está en que, como sucedía hace unos años, todas las grandes decisiones dependan exclusivamente de él. Aquellos super líderes dotados de la facultad de la infalibilidad, cuyo instinto y experiencia les permitían leer las señales del mercado como si se tratara de un libro abierto y que eran capaces de tomar decisiones audaces sin que les temblara el pulso son hoy material de museo.

Muy al contrario, las empresas más innovadoras han desmantelado y desactivado los mecanismos de toma de decisión unipersonales en los que el criterio de líder y, a lo sumo, de su grupo cercano de colaboradores, marcaban el devenir de la compañía. ¿La razón? Se han dado cuenta de que ese sistema, además de ineficaz, es extremadamente peligroso.

Al fin y al cabo, dejar el futuro de la empresa en las manos de una sola persona, por brillante o resolutiva que haya sido en el pasado, es poner demasiada presión sobre un único par de hombros. Sobre todo porque los modelos de negocio y los mercados se han vuelto tan complejos, cambiantes e impredecibles que es materialmente imposible que un líder solitario maneje todas las variables que intervienen en ellos. El peligro está en que se equivoquen, o, lo que sería incluso peor, en que no hagan nada por miedo a equivocarse.

Para evitar estos accesos de vértigo, las compañías innovadoras han aplanado sus estructuras y democratizado los sistemas de toma de decisiones, de manera que son muchas más las opiniones que son escuchadas a la hora de marcar el rumbo a seguir. Este estilo participativo tiene la doble virtud de que, por un lado, abre enormemente el abanico de alternativas, ya que muchas mentes trabajando juntas llegan más lejos que unas pocas, y, no digamos, que una sola. La segunda ventaja es que al colectivizar la toma de decisiones, también se reparte la responsabilidad.

Y aunque el CEO, como primer ejecutivo, siempre va a estar a la cabeza de errores y aciertos, esa presión se suaviza y distribuye de una forma más equilibrada, de manera que la empresa se asegura de mantener engrasada la maquinaria de la toma de decisiones y evita peligrosos bloqueos por inacción.

Pero, si el CEO ya no es el único responsable de tomar las decisiones relevantes de la empresa, ¿cuál es entonces su cometido y por qué es crucial su papel en los procesos de innovación? Puede decirse que los CEOs innovadores lo son en la medida en que sean capaces de inspirar y empujar a su equipo para que también lo sean. Su ejemplo, su entusiasmo y su compromiso son vitales para que toda la organización se alinee con la innovación.

Bajo este prisma, más que dar órdenes para que otros ejecuten, la misión del CEO es crear la atmósfera y las condiciones propicias para que toda la organización en su conjunto se comporte y piense en términos de innovación. La innovación no consiste únicamente en digitalizar procesos o en aplicar metodologías agile.

La innovación surge de algo mucho más profundo e intangible, de la propia cultura organizacional. Implica un completo cambio de mirada en todas y cada una de las personas que constituyen el organigrama. Y una transformación de tal envergadura solo se logra si el líder se arremanga y sacude los mismísimos pilares sobre los que se asienta la organización.

La intervención del CEO será crucial para que la innovación sobreviva a los numerosos ataques, internos y externos, que sufrirá durante sus primeros meses y años de vida, especialmente cuando ésta puede verse como un ataque -como sucede con frecuencia con la innovación disruptiva- contra el negocio tradicional de la compañía y contra las zonas de confort de muchos de sus protagonistas. Deberán hacer frente a quienes traten de desacreditar o boicotear los proyectos innovadores de la empresa y a quienes intenten comprometer el futuro de la compañía bajo el pretexto de salvaguardar su presente.

Entre las tereas pendientes del CEO también estará la de saber rodearse de un equipo preparado y comprometido con la causa que le ayude a diseminar la cultura innovadora por toda la capilaridad de la organización. Deberá ser capaz de identificar a esos líderes formales o informales que sean sus apóstoles y ejecutores sobre el terreno. Y también será su responsabilidad alentar una cultura de colaboración y tolerancia al error, así como comportarse con coherencia y ejemplaridad.

Al contrario que sus predecesores, los CEOs innovadores ya no presumen de poseer todas las respuestas. Los CEOs innovadores piensan en términos de preguntas, y las lanzan para que entre todos aparezcan las ideas. Son personas con debilidades e inseguridades, pero que, lejos de ocultarlas, no les duelen prendas en pedir ayuda y consejo.

Como decía Churchill con su flema británica, “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. Su gran virtud está en que son los mejores rodeándose de los mejores . Y en que luego se aseguran de que los mejores puedan hacer su trabajo.

Fuente: Tommaso Canonici y Antonio Núñez son autores de El líder ante la innovación. Claves de liderazgo Innovador para la Alta Dirección.

C. Marco – ExceLence Management

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La carta de Bukowski contra el trabajo

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Charles Bukowski escribió esta carta a John Martin, publicista de Black Sparrow Press que en 1969 le hizo La Oferta: 100 dólares mensuales para que Bukowski dejase su puesto de trabajo como cartero en el servicio postal de Estados Unidos, el cual ocupaba desde hacía casi 15 años, y se dedicara exclusivamente a escribir. Aceptó y, un par de años después, entregó a Black Sparrow Press su primera novela.

12 de agosto de 1986

Hola, John:

Gracias por la carta. A veces no duele tanto recordar de dónde venimos. Y tú conoces los lugares de donde yo vengo. Incluso las personas que intentan escribir o hacer películas al respecto, no lo entienden bien. Lo llaman “De 9 a 5”. Sólo que nunca es de 9 a 5. En esos lugares no hay hora de comida y, de hecho, si quieres conservar tu trabajo, no sales a comer. Y está el tiempo extra, pero el tiempo extra nunca se registra correctamente en los libros, y si te quejas de eso hay otro zoquete dispuesto a tomar tu lugar.

Ya conoces mi viejo dicho: “La esclavitud nunca fue abolida, sólo se amplió para incluir todos los colores”.

Lo que duele es la pérdida constante de humanidad en aquellos que pelean para mantener trabajos que no quieren pero temen una alternativa peor. Pasa, simplemente, que las personas se vacían. Son cuerpos con mentes temerosas y obedientes. El color abandona sus ojos. La voz se afea. Y el cuerpo. El cabello. Las uñas. Los zapatos. Todo.

Cuando era joven no podía creer que la gente diera su vida a cambio de esas condiciones. Ahora que soy viejo sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen? ¿Por sexo? ¿Por una televisión? ¿Por un automóvil a pagos fijos? ¿Por los niños? ¿Niños que harán justo las mismas cosas?

Desde siempre, cuando era bastante joven e iba de trabajo en trabajo, era suficientemente ingenuo para a veces decirle a mis compañeros: “¡Eh! El jefe podría venir en cualquier momento y echarnos, así como así, ¿no se dan cuenta?”.

Ellos lo único que hacían era mirarme. Les estaba ofreciendo algo que ellos no querían hacer entrar a su mente.

Ahora, en la industria, hay muchísimos despidos (acererías muertas, cambios técnicos y otras circunstancias en el lugar de trabajo). Los despidos son por cientos de miles y sus rostros son de sorpresa:

“Estuve aquí 35 años…”.

“No es justo…”.

“No sé qué hacer…”.

A los esclavos nunca se les paga tanto como para que se liberen, sino apenas lo necesario para que sobrevivan y regresen a trabajar. Yo podía verlo. ¿Por qué ellos no? Me di cuenta de que la banca del parque era igual de buena, que ser cantinero era igual de bueno. ¿Por qué no estar primero aquí antes de que me pusiera allá? ¿Por qué esperar?

Escribí con asco en contra de todo ello. Fue un alivio sacar de mi sistema toda esa mierda. Y ahora estoy aquí: un “escritor profesional”. Pasados los primeros 50 años, he descubierto que hay otros ascos más allá del sistema.

Recuerdo que una vez, trabajando como empacador en una compañía de artículos de iluminación, uno de mis compañeros dijo de pronto: “¡Nunca seré libre!”.

Uno de los jefes caminaba por ahí (su nombre era Morrie) y soltó una carcajada deliciosa, disfrutando el hecho de que ese sujeto estuviera atrapado de por vida.

Así que la suerte de, finalmente, haber salido de esos lugares, sin importar cuánto tiempo tomó, me ha dado una especie de felicidad, la felicidad alegre del milagro. Escribo ahora con una mente vieja y con un cuerpo viejo, mucho tiempo después del que la mayoría creería en continuar con esto, pero dado que empecé tan tarde, me debo a mí mismo ser persistente, y cuando las palabras comiencen a fallar y tenga que recibir ayuda para subir las escaleras y no pueda distinguir un azulejo de una grapa, todavía sentiré que algo dentro de mí recordará (sin importar qué tan lejos me haya ido) cómo llegué en medio del asesinato y la confusión y la pena hacia, al menos, una muerte generosa.

No haber desperdiciado por completo la vida parece ser un logro, al menos para mí.

Tu muchacho,

Hank

C. Marco – ExceLence Management

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Declaración de Economistas Frente a la Crisis: Impulsar el Cambio. El memento es ahora

Han pasado más de diez años desde el comienzo de la crisis. Una crisis dura, con enormes costes sociales y económicos. De ella y de la aplicación de unas políticas y reformas regresivas se han derivado sus efectos. Elevados niveles de desigualdad y de pobreza. Precariedad laboral a ultranza. Devaluación salarial concentrada en los trabajadores de la mitad inferior de la distribución. Servicios públicos al límite de sus posibilidades por los recortes realizados. Impuestos cada vez menos centrados en los más ricos, más regresivos.

Estas situaciones no desaparecen –y aun se acrecientan- con el crecimiento económico y del empleo. Mientras las rentas salariales no han recuperado todavía los niveles reales previos a la crisis, los beneficios de las empresas (no financieras y sin autónomos) son 38.000 millones de euros mayores a precios constantes que en 2008. Y 11.000 millones más, los dividendos que reparten a los accionistas.

Más de diez años después de iniciada la crisis se constatan las consecuencias de las políticas adoptadas: la renta media real es hoy en España la misma que hace 10 años, pero, mientras el 1% más rico ha aumentado su renta un 21%, el 40% más pobre ha perdido lo que los demás han ganado.

Son solo algunas muestras de la situación, pero hay datos a centenares.

Los efectos no desaparecen con el crecimiento porque se han devastado las estructuras que garantizan el reparto y la redistribución. Si se siguen haciendo las mismas cosas se obtendrán, agudizados, los mismos resultados. Esa es la cuestión.

Es hora de las políticas de cambio. Y hay que actuar en muchos órdenes, pero estrategicamente en tres:

  • el mercado de trabajo,
  • el sistema fiscal,
  • y la regulación de los mercados, en particular, del mercado de la energía y de la vivienda.

Solo políticas decididas y firmes, y necesariamente en los tres ámbitos, pueden revertir la situación y favorecer y hacer más ‘resiliente’ la economía, y recomponer la cohesión y la justicia social. Es la hora. El momento político en el que España debe decidir cómo debe ser su futuro, qué sociedad queremos.

El problema fundamental no es la composición del Gobierno sino qué políticas debemos realizar en los próximos años. En estos años se van a poner, o no, las bases de un futuro diferente, mejor.

  • Si no se adoptan las reformas necesarias, simplemente se consolidarán los regresivos cambios de estructuras que realizó la derecha, cuyas consecuencias económicas y sociales han dañado a la mayoría de los ciudadanos.
  • Si no aumentan las inversiones públicas y los gastos sociales al menos en 7 puntos del PIB que nos separan de la zona euro, quedaremos descolgados del progreso europeo.

Esa es la disyuntiva. Las fuerzas progresistas tienen ante sí esa responsabilidad. Los programas de los partidos evidencian amplias coincidencias que reflejan la madurez de la sociedad sobre los cambios necesarios. Los ciudadanos reclaman y esperan un acuerdo a largo plazo que aporte concreción y estabilidad al cambio. Se tienen que expresar las políticas que van a transformar nuestro país y aproximarlo a los niveles de bienestar y justicia de los países más avanzados.

Los tres ámbitos estratégicos de la política económica en este momento deben ser definidos sin ambages, con total claridad.

  • Si no se reduce drasticamente la precariedad del empleo, se estabiliza el mercado de trabajo y se restablece la vinculación de los salarios con la productividad no mejorará el reparto de la renta para los asalariados.
  • Si no se aumentan la justicia fiscal y los gastos públicos garantizando que los más favorecidos, ciudadanos y empresas, paguen más de acuerdo con sus altos ingresos, no aumentará la redistribución, no se reforzará el bienestar de la mayoría de los ciudadanos porque los recursos seguirán sin alcanzar y no se reducirá la elevadísima e indigna desigualdad social.
  • Y si no se abordan decididamente las reformas regulatorias que requieren los mercados, la transición energética y la vivienda –reforma del mercado de la electricidad; creación de parques públicos de viviendas en alquiler, entre otros- no se conseguirá el impulso económico, de inversión, de cambio de modelo productivo y de competitividad que España, y en particular su población más joven, necesita.

Al contrario, los ciudadanos y las empresas correrán con los costes y todos perderemos el tren del futuro. Los intereses particulares de muchos grupos económicos y políticos no pueden ni deben parar esta triple transformación que necesariamente debe iniciarse y progresar con claridad durante los próximos cuatro años.

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